Las decapitaciones de cristianos continuarán en Siria gracias a Donald Trump

Al-Qaeda, Ejército Libre Sirio o Estado Islámico. Organizaciones, todas ellas, financiadas, armadas y constituidas con la ayuda y bajo el amparo de los Estados Unidos. Grupos terroristas que, en Irak y Siria, se han cebado contra cualquier comunidad étnica o religiosa objetivo de su odio y visión rigorista del islam.

Las redes sociales han sido testigo, sin discursión o duda alguna, de las atrocidades cometidas por los opositores al presidente sirio, Bashar al-Ásad. No hacen falta comisiones de investigación para determinar la autoría del genocidio perpetrado en la zona contra los cristianos.

Además de las huestes de al-Zawahiri y de al-Bagdadhi -versos libres de la nauseabunda poética de Washington-, los denominados “rebeldes moderados” también tienen las manos manchadas de sangre en ejecuciones aberrantes. Bombardeando a la única fuerza militar que, sobre el terreno, puede frenar y vencer a la bestia yihadista -el Ejército sirio-, el presidente de los Estados Unidos se pone del lado de quienes en el país árabe decapitan y, gracias a él, seguirán decapitando cristianos.

Francisco Alonso

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