Donald Trump y otra serie de comemierdas

“Roma no paga traidores”. Pero Israel y Arabia Saudí, además de abonar generosamente todas las villanías que encargan, no perdonan a aquellos que les fallan o les hacen cara. Se da la circunstancia que el actual inquilino de la Casa Blanca tiene en Ridad y Tel-Aviv a sus más sólidos valedores.

Los saudíes han invertido, a lo largo de los siete años del conflicto que asola Siria, miles de millones de dólares en el grupo terrorista que ocupaba la periferia de Damasco: Jaysh al-Islam -Ejército del Islam-.

Estos terroristas han sido derrotados por el Ejército Árabe Sirio y sus aliados rusos, iraníes y libaneses. Los terroristas armados y financiados por los saudíes -esos amigos y socios preferenciales de nuestros gobiernos y dinastía reinante- no han tomado la capital siria, sino el camino de la retirada. ¡Casualidades del destino! Ahora resulta que al-Ásad, contra toda lógica, presuntamente perpetra otro nuevo ataque químico.

Otro que se suma al carro es Emmanuel Macron. El presidente francés, niño mimado de la banca judía Rothschild, también tiene muchas ganas de meter mano no a su vetusta y tuneada esposa, sino en Siria. El régimen israelí no cabe en sí de ira porque, contra todo pronóstico, al-Ásad está aguantando y superando el envite. Y Macron, cual Lannister, también “paga sus deudas”.

Ángel Aguado

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