Se acabó el sueño judicial

Cuando los independentistas pierdan la calle será cuando pierdan las instituciones. El Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein ha dejado con las posaderas al aire a mucha gente. Poner en libertad bajo fianza a Puigdemont fue una bofetada de realidad para todos esos millones de españoles que confiaban en la vía judicial para acabar con el problema separatista. «Viva España, viva el Rey, viva el orden y la Ley, viva honrada la Guardia Civil», hasta que un simple tribunal alemán nos conduce a la catástrofe.

Ahora, el Estado español se encuentra, como casi siempre, balbuceante. Llareana no sabe si acudir a superiores instancias judiciales europeas o conformarse con la posibilidad de que Alemania, en el mejor de los casos, extradite a Puigdemont por malversación. Es triste, pero lo más probable es que el delito de rebelión le salga gratis.

Haciendo un símil futbolístico, la Justicia es como «la lotería de los penaltis». Los pierdes y te quedas con cara de tonto. Por eso España vuelve a estar a la defensiva. Los grandes medios de comunicación, el PP y Ciudadanos han amortiguado a los patriotas en Cataluña, que valen más que cien mil jueces juntos. Los únicos que pueden revertir la situación de forma real y efectiva. Nuestros hermanos están parapetados y sólo les queda Tabarnia -guste o no- y sus trincheras aledañas. Me temo, y quiero equivocarme, que cada vez se parecen más a los heroicos defensores de Baler. ¡Honor!

Francisco Alonso

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *