La portavoza progenitora

Irene Montero ha hecho pública su decisión de convertirse en progenitore o persone cuidadore de los mellizos que alberga en su empoderado útero. Con 13 semanas de gestación ha decidido conceder a sus criaturas la categoría de seres humanos, dejando mágicamente de ser un montón de células molestas.

Porque las feministas son así de espléndidas, oye. Que como nosotras parimos y nosotras decidimos, pues tienen la potestad de transformar un parásito a extirpar en un bebé. La condición de ser humano no la determina la biología o la naturaleza, sino el estado de ánimo de la «mamá». Claro que sí.

Obviamente, no esperamos que la portavoza desvele si las criaturas son niño o niña, porque eso ya lo decidirán elles cuando les parezca oportuno. Otra de las idas de olla de esta gente. Otro sopapo a la biología. Pero no pasa nada, aquí lo importante es la opinión de cada uno, siempre que dicha opinión sea un insulto al sentido común.

Lo importante, como dicen los modernos, no es que sea niño o niña, sino que sea persona. Efectivamente. Eso es fundamental, ya que si a la señora Montero le naciera un koala en lugar de una persona, la cosa sí que estaría completamente al margen de la biología. Todo ello dicho desde el más absoluto respeto y lejos de posturas especistas. No vamos a ser nosotros más que cualquier otro mamífero, platelminto, molusco o equinodermo, faltaría más.

Irene ha reclamado bajas de paternidad igualitarias. En plan madre coraje feminista. Lo que pasa es que al resto de madres mortales lo de la baja por paternidad nos parece muy bien, pero como que se queda ya no raquítica, sino insultante. Que a lo mejor a ella le da lo mismo que las bajas por maternidad sean de 16 semanas, porque luego puede llevarse a los mellizos al congreso, como su amiga Bescansa; pero para las que no tenemos guardería gratis en nuestro puesto de trabajo, pues como que se hace un poquito duro.

Cambia el discurso, Irene, guapa. No seas casta. Demuestra que te importa lo que las demás madres tenemos que pasar para criar a nuestros hijos y pide bajas equiparables a las europeas. Pide ayudas a la maternidad. Yo que sé… algo creíble.

Haz como que el feminismo no pasa olímpicamente de nosotras. Aunque sea mentira.

 

Ana Pavón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *