Amador atropelló a su mujer «comido por los celos»

Salustiano Amador Muñoz es un fugitivo buscado como presunto autor de la muerte de su mujer en Santa Cruz de Retamar (Toledo). «Comido por los celos», creía que Dolores Vargas Silva tenía un amante. Hecho «totalmente falso», según su cuñada, Raquel De la Rosa.»Lola siempre ha sido una mujer de su casa, preocupada de su marido y sus hijos», afirmó.

La pareja residía en el madrileño barrio de Carabanchel. Casados por el rito gitano, etnia a la que pertenecían víctima y fugitivo, llevaban una relación tormentosa repleta de «vejaciones y humillaciones», según sus más allegados Que, sin embargo y cumpliendo con las leyes gitanas, profesaban en una ley del silencio y que jamás denunciaron el tormento que sufría Dolores.

Dos semanas antes del crimen, Amador «propinó una paliza» a Dolores que la dejó inconsciente. «Él mismo la llevó al hospital y la dejó tirada en la puerta»,relata la cuñada. Pero ella no denunció. «Los gitanos no tenemos costumbre de denunciarnos», añade. Dolores volvió a casa de sus padres junto a su hija de 6 años. Ya no quería nada con él, pero Amador, dos días antes del crimen, «regresó llorando pidiendo perdón para retomar la relación». Eso fue dos días antes del crimen.

A Amador, de 39 años, se le busca por el homicidio doloso de Dolores, que había cumplido recientemente 41 años.

El Grupo de Delitos contra las Personas de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Toledo ha distribuido una reseña de Amador entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La información va acompañada de dos fotografías tomadas en dependencias policiales, tras una detención hace seis años. En ellas aparece con bigote, aunque en la actualidad no lo lleva y Amador está más demacrado físicamente. En su rostro hay numerosas señales similares a las marcas que deja el acné.

El fugitivo, consumidor habitual de estupefacientes, ejecutó presuntamente su acción alrededor de las 6:15 horas de la madrugada del sábado, tras haber asistido a un cumpleaños en Las Ventas de Retamosa junto a Dolores.

La pareja se marchó en un monovolumen Renault Scenic de color gris. No iban solos. En los asientos traseros viajaban una hermana de Dolores y su pareja, ambos de apenas 18 años. Al incorporarse a la A-5, Amador, bebido y armado con una navaja, optó por dirigirse hacia Extremadura en lugar de tomar la dirección de Madrid, según familiares de la difunta. Él y Dolores discutieron durante unos kilómetros mientras circulaban por la autovía, hasta que blandió la navaja, frenó bruscamente y ella bajó del vehículo y echó a correr. Esta circunstancia también la aprovecharon los dos pasajeros que iban detrás para huir campo a través en medio de la noche.

Amador aceleró y atropelló a su mujer, pasando por encima de su cuerpo dos o tres veces, según pudieron percibir la hermana de Dolores y su pareja. También aseguran que Amador cogió el cuerpo, lo metió en el vehículo y reanudó la marcha. No se supo más de Dolores hasta que su cadáver fue descubierto, minutos antes de las ocho de la mañana, por un conductor junto al vallado que separa la autovía de un camino, a la altura del kilómetro 56 de la A-5.

En un primer momento, Amador se refugió en la barriada marginal sevillana de las Tres Mil Viviendas donde según unos testigos, se habría visto con un chandal rojo consumiendo droga.

Redacción

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *