El odio encarcela la libertad de expresión de Pedro Varela

Un Juzgado penal de Barcelona ordena la entrada en prisión de Pedro Varela, propietario de la Librería Europa, por editar y vender Mein Kampf sin la “licencia” correspondiente.

Condenado por haber infringido los derechos legales de propiedad intelectual que corresponderían al Estado de Baviera y tras recurrir ante la Audiencia de Barcelona la sentencia que le condenaba a 6 meses de cárcel, multa de 1080 euros y al pago de 67 mil euros al Estado propietario, Varela ha visto reducida su pena carcelaria a 3 meses y anulada la imposición del pago de la referida cantidad indemnizatoria al Estado bávaro debido a la imposibilidad de cuantificar con exactitud las supuestas ganancias que los Mossos de Escuadra en su informe pericial atribuyeron al librero por las ventas de más de 4 mil ejemplares de la obra de Hitler entre 1997 y 2010. No hay que ser docto en leyes para ver como la acusación a Varela y el proceso se han sustentado en lo puro y burdo de la cacería personal y política, porque pese a ser la pena de prisión impuesta leve de 3 meses lo cual le eximiría en circunstancias normales de la cárcel; pese a consistir la “gravedad” de su “delito” en la violación de unos supuestos y descabellados derechos de propiedad intelectual, Pedro Varela entrará en la cárcel, y lo hará porque el Juez lo ha mandado, y porque la Fiscalia para los delitos “del odio” así lo ha pedido exigiendo su entrada inmediata en prisión dados los antecedentes registrados a lo largo de su vida.

En un auto judicial que representa una verdadera sorna por su simpleza y carga de sectarismo y antijuridicidad, así se establece.

 

 

Al parecer, en España, la escualidez de la pena y la irrisoriedad de la gravedad del supuesto –e inverosímil- hecho delictivo atribuido, no son suficientes para que el Juez determine la libertad de un vendedor de libros; cuenta sólo lo que dictamine el Fiscal para los “delitos de odio”, que es el verdadero juez cuando se trata de hacer cacería ideológica contra los disidentes verdaderos del régimen actual que son los que cuentan o venden la información “prohibida”. La democracia española liquida a conveniencia los derechos a la igualdad y la libertad de expresión e información que estampa sobre el tapete de la Constitución española cuando le interesa. Al igual que liquida la igualdad ante la ley de hombres y mujeres empoderando el feminismo y culpabilizando al hombre por el hecho de serlo con las leyes de género, también ha creado Fiscalías para delitos de odio con persecuciones a la carta contra los que ejercen la libre expresión de pensamiento y de conciencia, vendiendo libros cuando éstos no gustan a los sacerdotes de la corrección política.

Así se forma la tiranía ideal y perfecta, la cárcel de cristal con forma de democracia de que advertía Aldous Huxley. ¿Hay presos políticos por ideologia en España? Sí, pero no son los «Jordis» ni la extremaizquierda filoterrorista que nos venden los “antisistema”; es Pedro Varela, por vender uno de los libros más editados de la Historia. No verán a ningún izquierdista, marxista, anarquista o separatista en las cárceles por vender los libros históricos de sus iconos y doctrinas; a éstos no se les aplica agravante ni prisión alguna por enaltecimientos de odio, ni se les cierran sus librerías ni se les mete en la cárcel por violar no sé qué derechos de propiedad intelectual. Repito: no verán a ninguno perseguido. Pero a Pedro Varela, sí. Todo muy demócrata y constitucional, sí…..

J.M. Pérez

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