Defensa responde a las críticas izquierdistas por repatriar a combatientes de la División Azul

En el Ministerio de Defensa, concretamente en la Dirección de Asistencia al Personal (DIAPER), no entienden las críticas políticas provenientes sobre todo de la izquierda, hacia la repatriación de militares españoles de la División Azul que están enterrados en Rusia. Aseguran que su trabajo “no entiende de ideologías” y explican de forma técnica por qué no se repatría a los españoles que lucharon en el bando comunista soviético.

La pasada semana, el PSOE preguntó al Gobierno en el Congreso de los Diputados por las cifras de militares españoles voluntarios que lucharon en la División Azul y cuyos restos mortales fueron repatriados en los últimos 15 años.

En total, fueron 29 los cadáveres que se han traído de vuelta a España para ser enterrados en sus cementerios por interés de sus familias. El traslado de los cuerpos ha costado a España alrededor de 23.000 euros, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Defensa en su respuesta. Unos 800 euros en cada caso.

Tal y como explican, la DIAPER es responsable de estas repatriaciones a nivel global. Operan en cualquier punto del mundo donde haya un militar español enterrado cuya familia lo quiera traer de vuelta. Y son responsables también de la repatriación a sus países de militares extranjeros enterrados en España. Insisten: militares, no voluntarios civiles.

Otra de las críticas que han recibido estos días alude a que desde el ministerio se repatrían cadáveres de soldados de la División Azul, pero no se repatría a combatientes españoles que lucharon con el bando comunista soviético. Los conocidos como ‘españoles de Stalin’.

Desde Defensa explican que la inmensa mayoría de estos ‘españoles de Stalin’ continúan en suelo ruso porque “se desconoce cuál es su paradero”. La forma en la que fueron enterrados es muy distinta de la sepultura que se dio a los miembros de la División Azul.

La inmensa cantidad de muertos que se producía en el bando comunista obligaba a las tropas soviéticas a amontonar los cadáveres de los combatientes heridos en fosas comunes, que posteriormente se quemaban con gasolina o con cal viva para evitar la propagación de enfermedades.

Sin embargo, los restos de los 29 repatriados de la División Azul fueron sepultados en tumbas señalizadas, con sus chapas de identificación y enterrados junto a una botella con un papel en su interior en el que se daba cuenta de su nombre, la fecha y las condiciones de su muerte.

J. Garrido

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