El editorial de la semana: 8-M, fracaso de la jornada feminista histérica

No se paró el mundo. De hecho, no se paró nada. La huelga feminista convocada para el día de ayer tuvo un seguimiento ínfimo, absolutamente inapreciable. Movilizaron gente, sí. Pero ni mucho menos la que esperaban. Unas 200.000 personas en la manifestación de Barcelona, 170.000 en Madrid o 50.000 en Bilbao, son cifras de asistencia que no pueden catalogarse como históricas.

Y eso que contaron con el apoyo de todo el aparato propagandístico del modelo económico y social vigente. La inmensa mayoría de los medios de comunicación se volcaron, de forma infructuosa, en el llamamiento a la huelga. Se revolcaron, y revuelcan, en las más burdas manipulaciones de la información. Es el caso de la manida brecha salarial o el afirmar que “la huelga era convocada en 177 países”. Ahora, se esfuerzan en señalar que la jornada de ayer fue histórica.

Y las feministas no pararon el país porque todas las mujeres no son feministas. La izquierda cree que ella es el pueblo. El feminismo, elemento esencial del discurso de la izquierda, también quiere arrogarse la totalidad de la representación de las mujeres. Además, el mensaje excluyente del feminismo prescindió de la mitad de la población de España, los hombres, en su llamamiento a una huelga que, al parecer, se convocaba reivindicando la igualdad. Toda una paradoja bufonesca.

Sin embargo, de no poner un remedio efectivo, la hostilidad y el rencor feminista avanzarán. Y avanzarán porque son del interés de la izquierda política, obcecada en imponer su ingeniería social igualiarista, y porque producen beneficios a un modelo económico, el neoliberal, que obtiene suculentos rendimientos de una comunidad disgregada y atomizada en individuos-consumidores.

Hoy, 9 de marzo, es el momento de ponerse a trabajar por la unidad y la solidaridad de nuestra gente. Buscar propuestas y plantear alternativas al feminismo y a la brecha del odio que quiere abrir entre nosotros.

 

Redacción

2 comentarios sobre “El editorial de la semana: 8-M, fracaso de la jornada feminista histérica

  • el 10 marzo, 2018 a las 9:02 am
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    Me encanta:
    “…son del interés de la izquierda política, obcecada en imponer su ingeniería social igualiarista, y porque producen beneficios a un modelo económico, el neoliberal, que obtiene suculentos rendimientos de una comunidad disgregada y atomizada en individuos-consumidores.
    La jornada de ayer, cuya sola convacotoria es humillante para cualquier mujer que no se crea inferior a los hombres, no tuvo NINGÚN seguimiento, en Madrid al menos.
    Los extorsionadoras, más en concreto extorsionadoras, con su actuación barrio bajera, mafiosa y delictiva consiguieron asustar a alguna que quería trabajar. Eso es todo. Espero que las denuncie.
    Si no viene el metro…..tampoco puedo ser libre…
    Como mujer estoy harta de tanta humillación.
    Basta ya de utilizarnos y humillarnos.
    Ya no soy mejor de edad para qie me digan cuando debo faltar al trabajo. Canallas de sindicatos dejadnos en paz somos mujeres, somos libres competimos en igualdad con los hombres y, muchas les ganamos muy sobradamente.

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  • el 10 marzo, 2018 a las 6:32 pm
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    El feminismo se revela cada vez con mayor claridad como un factor muy importante de la tiranía neoliberal del mundialismo.
    Su estrategia es plantear una guera de sexos y dividir, fragmentar e inutilizar a la clase trabajadora, a la par que mantener la ilusión de que las mujeres luchan por su libertad y de que esta es una sociedad muy libre pues se protesta por la justicia. Pero ni las mujeres luchan por su libertad ni se protesta por la justicia, pues los movimientos estandarte de la dictadura neoliberal (feminismo, homosexualismo, inmigracionismo) no se orientan hacia la libertad, sino a los programas de individualismo y consumismo masificador que el sistema necesita. No veremos a las feministas reivindicar más horas de conciliación laboral-familiar para mujeres y hombres, no las veremos denunciar la introducción de culturas machistas vía invasión inmigratoria, no las veremos rebelarse contra la importación masiva de fuerza laboral del exterior para rebajar salarios que destrozan a los trabajadores (hombres y mujeres) nacionales… No, las veremos insultar, despreciar y expandir odio hacia los hombres, las veremos pisotear la familia (que es un dique de contención frente a las agresiones del capitalismo: paro, deshaucios, explotación…), las veremos alentando denuncias falsas de maltrato, las veremos tratando a la mujer como un ser inferior al necesitar de cuotas para estar en puestos importantes.

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