Cuando el odio de la izquierda contamina todas las causas nobles

La lucha contra la explotación y los salarios del hambre. El combate por unas mejores condiciones de trabajo. En nuestro país, hacer frente a caciques y explotadores eternos. Una empresa tan noble como necesaria. Pero empañada por la guerra y la división entre clases.

La defensa de la dignidad y condiciones de vida de los animales. Que aquellos seres que nos acompañan en este mundo y que tanta utilidad nos prestan, desde alimento a amistad, no sean sometidos a abusos. Todo pervertido por un enconamiento fanático e irreflexivo tendente a la división, estigmatización y a la criminalización.

Los derechos de la mujer. Poner fin a realidades discriminatorias o a lacras como la violencia doméstica contra las mujeres. Un camino inexcusable que ha sido sembrado de hostilidad entre mujeres y hombres, animadversión hacia el género masculino y una carga explosiva definitiva en nuestra convivencia.

Crispados puños cerrados, división, odio, ruptura y, en muchas ocasiones, violencia y muerte. He aquí como la izquierda abre trincheras y levanta muros en asuntos que, más que cuestiones partidistas o ideológicas, deberían ser afrontadas por la gente en su conjunto.

Francisco Alonso

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