Dresde: la masacre de los bombardeos de “los buenos”

Los criminales bombardeos de Dresde también conocidos como la Masacre de Dresde, se llevaron a cabo hacia el final de la Segunda Guerra Mundial por parte de la Real Fuerza Aérea de Gran Bretaña y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Con esos dos nombres se suele hacer referencia a los cuatro ataques aéreos consecutivos sobre población civil en Alemania que se realizaron entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, apenas doce semanas antes de la capitulación de Alemania.

 

 

Se estima que hubo cientos de miles de muertos, aunque la cifra exacta es objeto de controversia, todos los principales historiadores ofrecen cifras de entre 250.000 y 400.000 muertos.

 

 

Durante los sucesivos ataques entraron en acción la increíble cifra de más de mil bombarderos pesados, que dejaron caer sobre la “Florencia del Elba” cerca de 4.000 toneladas de bombas altamente explosivas y dispositivos incendiarios, arrasando gran parte de la ciudad y desencadenando una tormenta de fuego que consumió el centro histórico de la misma, permaneciendo ardiendo durante 7 días.

 

 

Dresde (Dresden, en alemán) era una ciudad de Alemania ubicada a 120 km. del frente del Este y albergaba a 800 mil refugiados que huían del avance soviético de Zhukov. Dresden, la hermosa y culta capital de Sajonia, fue declarada durante la Segunda Guerra Mundial, como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital, es decir, no albergaba tropas, ni poseía fábricas de guerra, ni objetivos militares de ninguna clase. No poseía siquiera artillería antiaérea, pues había sido llevada al frente del Oder.

El informe que la RAF distribuyó a sus pilotos la noche del ataque decía lo siguiente:
“Dresde, la séptima ciudad más grande de Alemania y no mucho menor que Manchester, es también el área urbanizada sin bombardear más extensa que tiene el enemigo. En pleno invierno, con refugiados desplazándose en masa hacia el oeste y tropas que necesitan descanso, los tejados escasean, no sólo para dar cobijo a trabajadores, refugiados y tropas por igual, sino para albergar los servicios administrativos que se han desplazado desde otras zonas. Antaño famosa por sus porcelanas, Dresde se ha convertido en una ciudad industrial de importancia prioritaria. […] Las intenciones del ataque son golpear al enemigo donde más lo sienta, en la retaguardia de un frente a punto de desmoronarse […] y enseñar a los rusos cuando lleguen de lo que es capaz el Comando de Bombarderos de la RAF”.

Cuando se alude a grandes desastres sufridos por las poblaciones civiles en el transcurso de la II Guerra Mundial, inmediatamente, en el subconsciente de la gran mayoría de las gentes, se recuerdan los nombres de las dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, que fueron blancos inocentes, gratuitos y estúpidos de las bombas atómicas que mandó lanzar sobre ellas el presidente americano Harry Salomon Schippe Truman. Desgraciadamente, los devastadores efectos de los dos criminales bombardeos sobre aquellas ciudades japonesas fueron superados, de una sola tacada, por uno de los personajes más injustamente prestigiosos de la Historia moderna: el Honorable Sir Winston Churchill, que ordenó el bombardeo de Dresde.

En aquellos ataques aéreos ; ni los animales del zoológico de la ciudad se libraron del ataque criminal de los “Cruzados de la Democracia”.

J. Garrido

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