Europa condena a España a indemnizar a los etarras que asesinaron a dos personas en la T4

Tras ser detenidos en enero de 2008 en Mondragón, los genocidas Mattin Sarasola Yarzábal e Igor Portu, miembros de la banda terrorista ETA y autores del atentado contra la T4 de Barajas (Madrid), denunciaron torturas y maltrato policial durante su traslado al cuartel de Intxaurrondo
 
La Audiencia Provincial de Guipúzcoa condenó a los cuatro guardias civiles implicados aunque, posteriormente, el Tribunal Supremo anuló los cargos. Tras presentar los etarras un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Estrasburgo les ha dado la razón y condena ahora a España a pagar 20.000 y 30.000 euros respectivamente a los izquierdistas por daños morales. 
 
En torno a las 10.30 horas de la mañana del 6 de enero de 2008, Mattin Sarasola Yarzábal e Igor Portu Juanena, miembros del comando Elurra de la banda terrorista ETA, son detenidos por la Guardia Civil durante un control rutinario en Mondragón (Guipúzcoa).
 
Ambos son  esposados por el asesinato cometido en Madrid que se había cobrado dos víctimas mortales (Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio) y, posteriormente, son introducidos en dos vehículos diferentes. Los detenidos no llegan al cuartel de Intxaurrondo, al que son trasladados, hasta pasadas las 12.00, aunque el trayecto es de unos 70 kilómetros.  
 
Según el relato de los etarras, el lapso se debería a que, camino al cuartel, los coches se desviaron hacia una pista forestal donde los agentes los sometieron a vejaciones, insultos, amenazas y palizas. Sarasola y Portu acaban esa noche en el hospital, el primero, con hematomas y erosiones por todo su cuerpo; el segundo, con un diagnóstico similar, pero de mayor gravedad, en la unidad de cuidados intensivos, donde pasa varios días.  
 
Luz Marrero

Un comentario sobre “Europa condena a España a indemnizar a los etarras que asesinaron a dos personas en la T4

  • el 13 febrero, 2018 a las 7:30 pm
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    Tienen razón los del TJUE, la Guardia Civil debió invitarles a una copa y haberles dejado en libertad enseguida y no preguntarles nada.

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