Tan cerdos como de costumbre

La semana pasada el planeta se consternaba, y con razón, cuando los rebeldes islamistas, apoyados con aviones y tanques turcos sobre el terreno sirio, difundían por las redes las imágenes del descuartizamiento de una miliciana kurda. Sí, una mujer perteneciente a las milicias kurdas -YPG-, armadas y dotadas de cobertura aérea, a su vez, por los Estados Unidos.

Pero en esa ocasión apenas un susurro de protesta emanó del Pentágono. Y, en estos momentos, cuando los misiles del sultán Erdogan caen muy cerca de los soldados y asesores norteamericanos, que trufan las milicias del YPG, la respuesta estadounidense brilla por su ausencia. Ninguna acción preventiva, ningún avión turco derribado, ningún misil otomano interceptado.

Pero ha bastado una escaramuza entre esas milicias kurdas y el Ejército sirio para que la ira de Washington caiga sobre los hombres leales a al-Ásad. Unos hombres que, recodemos, han derrotado al Estado Islámico y siguen luchando contra otras facciones yihadistas. Pero que ayer fueron bombardeados despiadadamente por el potente operativo aéreo norteamericano y de su pléyade de lameculos internacionales. Más de un centenar de ellos fueron masacrados en un bombardeo, que duró horas, calificado por el Pentágono, sin ninguna vergüenza, como “defensivo”. Si las defensas antiaéreas sirias hubiesen respondido, los americanos estarían ahora mismo arrasando el país y los islamistas avanzando hacia Damasco. El “casus belli” que esos abusones de la política internacional, llamados Estados Unidos e Israel, llevan años intentado provocar.

Muy distintas varas de medir usan las reputadas democracias occidentales para sus maniqueas distinciones entre buenos y malos. Como en 1939. En aquella ocasión, en cumplimiento de sus compromisos internacionales, los británicos y franceses declaraban la guerra a Alemania, el 3 de septiembre, por la invasión germana de Polonia. Pero cuando el 17 de aquel mismo mes y año, los tanques soviéticos se lanzaron sobre la frontera oriental polaca las democracias guardaron un vergonzoso silencio.

Este nuevo ataque norteamericano a las tropas sirias es otro toque de atención para aquellos que creían que Trump iba aportar algo distinto a la política exterior norteamericana. También lo es para quienes, con olor a marrano y a cadáveres de niños iraquíes, se lanzan a la política y pregonan a los cuatro vientos que Estados Unidos, Israel y toda la mierda que les rodea son una garantía para nuestra seguridad.

Francisco Alonso

Un comentario sobre “Tan cerdos como de costumbre

  • el 9 febrero, 2018 a las 2:05 pm
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    Sí, y en sitios como Libertad Digital y La Gaceta son muy activos en ese sentido con sus fichajes sionistas, como Bardají, de los que tanto presumen. Son todos mas de lo mismo.

    En Siria se pondrá la cosa mas interesante cuando el ejército consiga recuperar Idlib, Deraa y vaya cerrando bolsas para poder concentar toda su fuerza en el frente oriental del Eúfrates, a pesar de las incursiones y provocaciones que se incrementarán por parte del estado sionista, y seguramente lo mismo desde el norte por parte de Turquía que ya ha declarado que no se quedan en Afrin sino que quieren Idlib y seguramente Alepo. ¿Que pasará entonces? ¿Renunciará Siria a la legítima recuperación de su territorio, o se quedará en un estatus parecido al de los altos del Golán? ¿Se escalará el conflicto? ¿Se pondrán de perfil Rusia e Irán?

    La gente no sabe lo que se se está jugando en la guerra de Siria, una especie de aperitivo de (buscada) tercera guerra mundial, mientras aquí nos tienen entretenidos con sacar el pescuezo para poder respirar, no sin altas dosis de placebo estilo fútbol, teléfonos inteligentes y demás chuches.

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