Puigdemont echa su órdago: presidencia simbólica en Cataluña y parlamento real en el exilio

La quimera independentista se vuelve, cada vez, más hilarante.
 
Entre las distintas propuestas que puso sobre la mesa Carles Puigdemont, en la reunión que mantuvo con la CUP y ERC en Bruselas, se plantea la de una presidencia «simbólica» de la Generalitat en Cataluña mientras el líder de Junts per Catalunya es proclamado presidente en Bruselas. Es decir, relegar a un segundo plano las instituciones catalanas, despreciándolas, y establecer un sede inventada de Cataluña, así como su soberanía, en Bélgica. En este sentido, Puigdemont se ha propuesto crear lo imposible a fin de evitar su entrada en prisión.
 
La iniciativa, que no cuenta de momento con el apoyo de ERC, supone la creación de un «contrapoder al Estado» en el exterior, llamada Asamblea de cargos electos constituyente, y que reúna a los miembros del Govern en el exterior y a otros políticos de la CUP y ERC, así como independientes. 
 
Según esta configuración, que refleja una circular enviada por la CUP a su militancia y recogida por Vilaweb, el Parlament se quedaría las competencias en políticas públicas y desarrollaría las «iniciativas políticas y legislativas acordadas en la Asamblea en el exilio», que se convertiría en la «real dirección política» de Cataluña. 
 
Luz Marrero  

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