Entre el odio, la desmemoria y el silencio

Esta noche, al amparo de la oscuridad, como los delincuentes, han retirado una cruz sin nombres ni mensajes, una simple cruz que simbolizaba la fe por la que miles de españoles dieron su vida.

El odio que provoca la cruz no es nada nuevo, si lo es legalizarlo por una ley aprobada en el Parlamento.

Los cristianos ya sabemos lo que nos espera a partir de ahora. Y sabemos quien son los responsables de lo que está por venir: el odio y el resentimiento de los que no han superado que perdieron una guerra y no la dan aún por terminada, y la cobardía de los que se avergüenzan de los españoles que lucharon en el bando que defendía a la Iglesia Católica del ataque que estaba sufriendo.

Y en en esta historia de cobardía y traición, lo que más nos duele a muchos católicos es el silencio complice de nuestros pastores.

 

 

Muchos españoles de paz y de bien se alzaron en armas horrorizados por los asesinatos de sacerdotes y religiosos, quemas de iglesias y la destrucción de nuestras imágenes sagradas.

Es el silencio de la Iglesia lo que mas duele. Con mucha diferencia.

Adela Palomino

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