El último defensor del Alcázar de Toledo

Este miércoles fallecía, casi a los 100 años, Federico Fuentes Gómez de Salazar. El último de los héroes que, en el Toledo de 1936, protagonizasen una de las más épicas gestas de las armas españolas.

A los 17 años, Federico, que se presenta voluntario, será uno de los pocos centenares de militares y civiles que resistirán, durante 72 días, el asedio de fuerzas republicanas mucho más numerosas. Tras una serie de combates en la periferia de la ciudad, los patriotas que se suman al Alzamiento deben replegarse en el Alcázar. Mientras, las milicias de los partidos y sindicatos de izquierdas dan rienda suelta a una orgía de sangre, torturas y ejecuciones.

Los republicanos lanzarán un gran número de unidades para intentar doblegar a la guarnición cercada. Proceden al minado y voladura del Alcázar. Incluso llegan a barajar la posibilidad de usar armas químicas contra militares y civiles. Finalmente, el 27 de septiembre de 1936 las tropas del general Varela liberan Toledo y enlazan con los sitiados.

Concluida la Guerra Civil, el defensor del Alcázar vuelve a tomar las armas contra la tiranía roja. Esta vez será en Rusia. Parte voluntario en la División Azul. Ganará la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase, como capitán en el III Batallón del Regimiento 263.

De regreso a España, continua la vida castrense. Alcanzará el grado de general de brigada y la dirección del Museo del Alcázar.

Francisco Alonso

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