Palabras policía

Lo vital es que, pese a todo, sigamos exponiendo nuestros argumentos críticos con el actual sinsentido globalista. El cerco al que se nos pretende someter bien pudiera asimilarse a una novela orwelliana. Rodeados en nuestros trabajos bajo la amenaza de ostracismo. Bombardeados por mensajes propagandísticos publicitarios e institucionales en marquesinas de autobús y paradas de metro. Censurados por nuestros propios familiares. Abiertamente adoctrinados en los centros de enseñanza. Allanada la privacidad de nuestros hogares por medio de la televisiones e Intenet. Eliminados nuestros perfiles en redes sociales. La amenaza de la hoguera de los fiscales del odio y del Código Penal planeando sobre nuestras cabezas. La omnipresencia del credo igualitarista y multicultural es incontestable.

“Nazi”, “racista”, “fascista” u “homófobo”. Palabras policía. Dardos de descalificación inmediata lanzados para cortar, de forma radical, cualquier debate, discusión o argumento disidente. Arma zafia, pero efectiva, en manos de quienes no cuentan con razones, sino con los dogmas de la nueva pseudo religión. Palabras tergiversadas, deformadas, satanizadas y convertidas en gato de nueve colas.

Debemos seguir exponiendo nuestros puntos de vista sin complejos. Puede que con mesura, pero sin complejos. Es fácil, pero no sale gratis. Las palabras policía son instrumentos de un modelo económico, político y social que se sabe en crisis. Cuya loca carrera hacia ninguna parte está cobrándose sus víctimas, la primera fue la verdad.

Ángel Aguado

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