Guerra civil entre gays y lesbianas en Italia por los vientres de alquiler y el transexualismo

Italia ha vivido un primer enfrentamiento entre dos de sus asociaciones homosexuales activistas más importantes: Arcilesbica y Arcigay (Archilésbica y Archigay). La Asociación italiana que reúne a las lesbianas (Arcilesbica) se ha declarado contraria a los vientres de alquiler. Pero la que reúne a los gays (Arcigay) está a favor de los vientres -única manera para que una pareja homosexual masculina tenga un bebé propio- y también del transexualismo, que critican las lesbianas por «por apropiarse de lo que es propio a la mujer, su feminidad».

El pasado diciembre Bolonia acogió el VIII Congreso Nacional de la Asociación italiana Arcilesbica. En la convención se presentaron varios documentos, el de la polémica fue: “A males extremos, lesbianas extremas“. En donde se percibe en el seno de Arcilesbica que hay dos cuestiones que han provocado bastante división: el vientre de alquiler y el transexualismo.

Las lesbianas del congreso sugieren soluciones alternativas a los vientres de alquiler: la adopción, la acogida y la autoinseminación. El segundo motivo de disenso interno en el mundo lésbico es la transexualidad que es rechazada por motivos culturales, pero no en principio. La fuente del malestar entre las lesbianas se da porque «se ven expropiadas del rol femenino por parte de los transexuales», los cuales interpretan de manera falsa la parte de las mujeres.

Las posturas de Arcilesbica no las comparte el mundo gay masculino, justamente porque éste último está a favor del vientre de alquiler -única manera para que una pareja homosexual masculina tenga un bebé propio– y del transexualismo.

El feminismo lésbico, por lo tanto, aunque a través de un recorrido erróneo, está obligado a reclamar lo que el derecho natural afirma desde siempre: la humanidad está divida en hombres y mujeres y cada uno tiene su propia función, algo que niegan las teorías de la ideoloía de género. La cultura de género, en cambio, declara lo contrario. La confrontación dentro del mundo homosexual tiene lugar entre hombres y mujeres en mérito a los papeles femeninos y masculinos, y la orientación sexual se convierte, en cambio, en un elemento neutro en el debate. Lo que demuestra que la dualidad sexual es imprescindible en las relaciones entre las personas.

En conclusión: llevar al extremo las premisas teóricas de la ideología de género -tal como han hecho en el congreso de Arcilesbica- sólo puede llevar a verificar su falta de fundamento.

M. García

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