Protestas en Irán 2018

Muchos persas han pasado el año nuevo en la calle pero no de celebraciones. Hay disturbios y manifestaciones en distintos puntos de Irán. El origen es la frustración de la población iraní por la falta de resultados económicos del acuerdo nuclear de Viena, en julio de 2015, donde los diplomáticos iraníes cambiaron comercio libre por átomos militares. El país persa se vio muy afectado por las sanciones y éstas no se retiran del todo aún. Los precios y el paro suben. Muchos funcionarios no cobran su paga mensualmente. Son protestas económicas, que incluso comprende el gobierno del presidente Hassan Rohani.

Para rentabilizar las protestas están Israel, Estados Unidos, Arabia Saudí y el sector radical del Estado iraní. No en vano las manifestaciones han comenzado en Mashad, la ciudad originaria del candidato perdedor de las elecciones presidenciales que ganó Rohani por segunda vez. De hecho, en algunos puntos se han escuchado críticas contra el líder de la República Islámica, Alí Jamenei, y cánticos a favor del Sha Pahlevi.

La política del presidente Rohani es consentir las protestas hasta que cortan el tráfico o destruyen mobiliario público. No ocurre así en todo el país, donde a los que reivindican una vida mejor, se enfrentan los movilizados por los clérigos que salen a las calles para celebrar la derrota de los manifestantes del año 2009. Hay hasta ahora dos docenas de muertos y no se limita esa cifra a la acción de las fuerzas oficiales de represión de aquella república.

El principal perjudicado por las manifestaciones es el presidente aunque, en el sector universitario, se critique duramente al líder Jamenei. La acción de pequeños grupos de agitadores dentro de las protestas provoca hechos violentos que llevan a la intervención de la policía y la represión generalizada. Unas magníficas imágenes para que Trump dé dos vueltas de turca más a Teherán y comience a llamar a la cruzada sin la aquiescencia del Pentágono que sabe los presumibles resultados de intervenir en un país de 80 millones de habitantes. Irak tiene 37 millones, mucho peor entrenados, y la guerra sigue coleando desde 2003.

 

 

Esto se suma al atentado contra con oleoducto en Ahvaz, el Juzistán persa habitado mayoritariamente por árabes. El atentado, del que no se tiene confirmación de Teherán, ha sido reivindicado por el grupo salafista sunní Ansar al Furqan, en la órbita de Al Qaeda.

Es en el exterior donde Irán proyecta su sombra sobre el Irak chií, la Siria alaui, el Yemen de Huti y el Líbano de Hezbollah, sin olvidar a los palestinos de Hamas. Y es por eso por lo que va a seguir sufriendo un duro castigo, que Netanyahu quiere llevar hasta el final, ante el horror de Europa y la alegría de los Salman en la Arabia Saudita.
A los persas siempre les quedará China.

Gustavo Morales

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