Roma 91: La caida del Imperio Yugoslavo

La Historia del Baloncesto mundial no se entiende sin Yugoslavia. Antes de desmembrarse el país había ganado 25 medallas de las que 9 fueron de Oro. En 1991, en el Eurobasket de Roma, consiguió su última victoria. Ganó un Oro. Perdió un imperio.

Sometido por el imperialismo soviético, articulado por la dictadura comunista y gobernado con mano de hierro por Tito, Yugoslavia fue, en su casi medio siglo de existencia, un país ficticio. Lo real era la profunda división de sus repúblicas, el odio soterrado entre las distintas etnias, que provocó que todo saltase por los aires en la guerra de los Balcanes.

A los Yugoslavos, durante su tensa y obligada convivencia, solo les unía el basket, El país se unía en torno a su selección,, que durante décadas tuteó, y muchas veces superó a dos potencias descomunales como Estados Unidos y la Unión Soviética. Todavía resuena en mis oídos su espeluznante grito de animo : aquel sobrecogedor “Plavi” (Azules). Aderezado con el cavernoso tono de voz yugoslavo, estremecía. Un grito que creí escuchar años después en un partido por Canal Plus de la Europa League entre el Dinamo de Zagreb y el Villareal. No sé si los aficionados del Dinamo animan gritando “Plavi” ( probable, visten de azul), o fue mi imaginación, pero ese grito en el viejo estadio Maksimir me devolvió a otra época.

 

 

El sentimiento de orgullo lo provocaba una selección extraordinaria que jugaba un baloncesto genial y ganaba medallas sin parar. Desde la primera, plata en el Eurobasket del 61, hasta la última, oro en el Eurobasket de Roma treinta años después. Yugoslavia ganó ese oro derrotando a Italia. Pero el país se resquebrajaba. La cosa venía mal de un año antes cuando Divac y Petrovic se enfrentaron por la famosa bandera de Croacia en el Mundial de Argentina. (Ver documental , Petrovic y Divac: Hermanos y Enemigos).Tal vez por eso el genio de Sibenik renunció a ir a Roma un año después.

Quién si acudió fue el esloveno Jure Zdocv, el único no serbio o croata de aquella selección. Muy a su pesar, fue protagonista del triste suceso que hoy os relato. El 27 de Junio la víspera de la semifinal ante Francia fue el día. Dos días antes Eslovenia había declarado su independencia de Yugoslavia. A la hora de ir a cenar, le ordenaron que se sentara solo. Lo trataron como a un apestado. En sus ojos podía verse una tristeza infinita. Era la viva estampa de la desolación. Cabizbajo, apenas comió. Sus compañeros, en la otra mesa, tampoco. Silencio sepulcral, dolorosa pena. Terminada la cena, los miembros de la federación le instaron bruscamente a que cogiese sus cosas y abandonara la habitación del hotel, ya no era uno de ellos. Le dijeron que tenía un coche con conductor que le llevaría a Ljubljana, la capital de Eslovenia. Esa misma noche, expulsado de la concentración, Jure Zdocv se subió llorando en ese coche y desapareció para siempre de aquella selección. Tras ese campeonato también se despidieron los croatas Perasovic, Komazec, Kukoc y Radja. Los otros siete era serbios: Djordjevic, Danilovic,Paspalj (montenegrino para ser exactos), Savic, Divac, Srtenovic y Jovanovic, así como el seleccionador Dusan Ivkovic. Serbia, con Montenegro, siguió ganando medallas, oro en los mundiales de 1998 y 2002 y en los europeos de 1995,1997 y 2001, y plata en los juegos de 1996. Pero ya no era lo mismo. Se había perdido la magia de la Yugoslavia unida, nación que aportó un sinfín de grandes jugadores.

Yugoslavia fueron los croatas Kresimir Cosic, Jerkov,Vinko Jelovac,Damir Solman, Drazen Petrovic, Perasovic, Kukoc o Radja. Y los serbios Radivoj Korac, Kikanovic, Moka Slavnic,Sasha Djordjevic, Pedja Stojakovic, Dejan Bodiroga, Danilovic o Divac. Y el montenegrino Darko Paspalj. Y el esloveno Ivo Daneu. Y los bosnios Mirza Delibasic y Drazen Dalipagic, pareja de extranjeros del Real madrid de la temporada 82-83. No sé si a Praja Dalipagic le costó elegir deporte , pero sí país. Símbolo del jeroglífico yugoslavo: nacido en Mostar (Bosnia) de padre bosnio y madre croata, él, sin embargo, parece que siempre se sintió serbio.

 

 

 Lo aquí se explica es real. Sucedió.  La «Reprezentazija»  fue un caldo de cultivo que estimuló la imaginación de muchos adolescentes . La mía y la de tantos otros.Conservo con orgullo   camisetas de la Jugoplastika de Split, de la Cibona de Zagreb, del Partizan de Belgrado, de la propia «Reprentazija» (Selección nacional). Imaginemos un mundo en el que un equipo somete a sus rivales durante década y media, prácticamente.  Yugoslavia en materia de baloncesto, fue una selección de verdadera leyenda. Y que existió. Pero al mismo tiempo, no lo hizo. La política, la dura realidad , hizo añicos nuestras imaginaciones. Nos robó un sueño a todos los aficionados al baloncesto.

Yugoslavia, el avispero de los Balcanes, en baloncesto fue un gran Imperio….Roma presenció su caída.

David P.

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