¡Qué enorme decepción, Mister President!

Los misiles que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó lanzar, el pasado abril, contra una base del Ejército sirio fue la señal más explícita sobre el gran engaño que este controvertido personaje representaba. El reconocimiento de Jerusalén, como capital de Israel, no viene sino a corroborar que Trump está en manos de quienes mueven los hilos.

¡Cómo nos has decepcionado! ¿A dónde quedaron aquellas palabras en las escaleras del Capitolio de Washington? Palabras, solamente palabras. Los hechos han venido a demostrar algo muy distinto.

Es seguro que la industria armamentística estadounidense se está frotando las manos con el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. Cuando el Estado Islámico está agonizando, cuando las facciones palestinas estaban llegando a un acuerdo y cuando, a pesar de Netanyahu, se abría una esperanza para abrir el ya casi imposible diálogo árabe-israelí Trump ha regalado al mundo décadas de guerra. Si sigue así, Trump puede superar en breve al nefasto George W. Bush.

Muy mal, Mr. President. Está condenando a millones de personas a vivir bajo el miedo de los bombardeos y el de las furgonetas y cuchillos de la yihad. Ha proporcionado un balón de oxígeno para el discurso del odio. Y, además, está dejando en muy mal lugar a aquellos que, en países distintos al suyo, somos críticos con el modelo multicultural y el globalismo.

Ángel Aguado

Un comentario sobre “¡Qué enorme decepción, Mister President!

  • el 8 diciembre, 2017 a las 12:19 pm
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    Juzgar con cierta justicia no es tan fácil
    No sabemos la verdad de nada.
    Me inclino a creer que tiene buenas intenciones pero el dinero y fuerza tipo, solo es un ejemplo, George Soros le coaccionan para hacer el mal. No le permitieron cortar la entrada de islamitas por ejemplo.
    Yo no creería lo que dice la prensa de él.

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