Juncker quiere inmigrantes africanos porque quiere europeos menos libres

Los últimos estudios apuntan, por no decir que afirman, que las instituciones y las fórmulas de organización social tienen un reflejo en la genética de las personas. En este sentido, es del todo recomendable la lectura del libro “Una herencia incómoda”, de Nicholas Wade.

Por lo tanto, iría en la genética de las poblaciones autóctonas de Europa la democracia ateniense, la República y el Derecho romano, el florecimiento cultural del Renacimiento y, en definitiva, un anhelo de justicia y superación de las arbitrariedades. Todas estas instituciones y periodos históricos también contaron con sus lacras, miserias y sombras. Pero parece obvia la pretensión, a lo largo de los siglos, de los europeos o de los hombres de raigambre europea.

Por el contrario, la inmigración que hoy está asolando a Europa procede de territorios en los que los abusos, el despotismo y la injusticia no son cuestiones del pasado. Lamentablemente son -y ahí tenemos la terrible venta de esclavos en Libia- inmediata actualidad. Linchamientos, decapitaciones, explotación infantil, mutilaciones geniales y toda clase de atropellos tienen lugar en los países de origen de los inmigrantes. Organizaciones sociales, diametralmente opuestas al ideal europeo, que también van en la carga genética de estas personas. ¿Son peores o mejores? Simplemente, diferentes.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker afirmaba esta semana que “Europa necesitará a la inmigración en las décadas que se avecinan, así que debemos proporcionar vías legales para aquellos que quieran y puedan venir”. Juncker quiere abrir la puerta, y nunca mejor dicho, a que individuos más predispuestos a la explotación laboral y a todo desafuero aneguen nuestros países y, por qué no decirlo, nuestra genética a través del promovido mestizaje.

Un irreversible paso atrás para los hombres y un enorme paso adelante para la implantación de un modelo económico global. Eso, y no otra cosa, es lo que se esconde detrás del etnocidio que supone la inmigración masiva en Europa. El continente de la luz subsumido en las tinieblas. El ocaso de Europa significará que los pueblos y los hombres oprimidos ya no cuenten con referente alguno de libertad y justicia.

Francisco Alonso

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