Nuestros «aliados» europeos

A buena parte del populismo europeo, crítico con la inmigración y Bruselas, se le abrió las carnes cuando, el pasado 1-O, la Policía Nacional y la Guardia Civil, obedeciendo un requerimiento judicial, tuvieron que emplearse contra los separatistas que celebraban un referéndum ilegal. Sin embargo, HC Strache y el FPÖ austriaco, Mateo Salvini y la Liga Norte, Geert Wilders y su PVV, Nigel Farage y la UKIP o el Vlaams Belang no muestran la menor sensibilidad ante el genocidio del que los palestinos son víctimas por parte del Estado de Israel. Muy al contrario, todos ellos justifican los bombardeos, disparos, muros de segregación, expropiaciones y ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel.

Roma no paga traidores, pero Rusia y Tel Aviv si financian a todos aquellos que pretenden dinamitar la estabilidad de los estados que conforman la UE. En este sentido, era previsible, y venía de lejos, el posicionamiento antiespañol de buena parte de la extrema derecha europea. Pero lo que es inadmisible es que los patriotas en España o aquellos que, por mero oportunismo, se han subido al carro del patriotismo no hayan explicitado públicamente, de forma mucho más rotunda que con un mero «twet», su radical ruptura con dichos políticos y partidos.

Pero si París bien vale una misa, parece que la futurible e incierta posibilidad de que estos partidos sufraguen una campaña electoral, que aúpe al Congreso de los Diputados o al Parlamento Europeo a algún Platanito del patriotismo español, también vale para que Strache, Wilders, Salvini o Farage defequen sobre la unidad de España.

Y es que todos aquellos que han mendigado por Europa una foto con algún líder de la derecha populistas se han quedado en bragas. Ha sido un denominador común, a lo largo de las últimas décadas, la relación directamente proporcional entre la impotencia y fracaso de ciertos proyectos políticos en España y como éstos, para ocultar sus miserias, han venido vendiendo como suyos los éxitos electorales de «nuestros aliados europeos». Algunos se han arrastrado por una invitación a una cena o reunión informal. Y cuando dos españoles, de diferentes formaciones políticas, coincidían en uno de estos eventos hasta empujones y codazos había, y tristemente seguirá habiendo, por una foto con el guiri de turno.

No caben medias tintas, silencios cómplices o búsqueda de explicaciones respecto a los que, en mayor o menor medida, atacan a la unidad de nuestro país, ya sea fuera o dentro de España. Sean quien sean, gusten más o menos, son enemigos. La única misiva válida ante estos petulantes prebostes de la política europea, u otros menos conocidos y más rupturistas, es la que comience por un «distinguidos hijos de la gran puta» y termine con un «váyanse a tomar por el culo».

Francisco Alonso

2 comentarios en “Nuestros «aliados» europeos

  • el 19 noviembre, 2017 a las 4:58 am
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    Es que todos esos que nombras son falsa oposición: disidencia controlada, camarada.
    Son todos sionistas, aunque la jueguen de nacionalistas.

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