Carlos Palomino: el criminal al que la izquierda convirtió en mártir

Una mañana como la de hoy de hace 10 años, la izquierda y la guardia pretoriana que la secunda en forma de periódicos y programas de televisión, convertían a un joven militante de las Brigadas Antifascistas de Madrid, Carlos Palomino, en su nuevo mártir.

El joven de 16 años, entró por un vagón de la Línea 3 de metro de Madrid, en la estación de Legazpi, con la altanería que otorga a los débiles eso de sentirse en superioridad numérica aplastante cuando están frente a su enemigo. Su desprecio por la convivencia le llevó a ese final que todos conocemos y que ni él ni los suyos se esperaban.

Desde ese momento, todo el aparato mediático progresista unió esfuerzos para tapar todas las vergüenzas de Palomino y convertir a su madre, que conocía la militancia y los actos  delictivos que llevaba a cabo su hijo, en ejemplo de coraje.

Una de las primeras medidas que se tomaron fueron borrar el Fotolog de “el pollo” -como era conocido entre los suyos-, en el que se podían leer afirmaciones como: “Si no eres de los nuestros, navajazo por tus huesos”.

El chico, que se definía a sí mismo como de “estilo barriobajero”, muestra una clase de escritura que evidencia una gran falta de formación, además de dejar claro una vez más su soberbia y altanería:

“NI RESPETO NI TEMOR
NO KONOCES NINGUN TABU
ALA ORA DE ABLAR DE ELLOS
ALA ORA DE ACABAR KON ELLOS
LA KALLE T A ENSEÑADO
K LAS LEYES LAS PONES TU!!!!”

El joven había protagonizado muchos episodios criminales a pesar de su corta edad, por los cuáles tenía antecedentes, y se había visto envuelto en varias trifulcas en las que, por norma, salía bastante malparado.

Carlos Palomino era asiduo a escribir textos amenazantes en las mencionadas redes sociales, dando lugar a numerosos textos que contenían lindezas de este estilo:

“SOLO DIGO 2 KOSAS 2 PERSONAS SON ALAS K VOI A RAJAR EL KUELLO”.

Además muestra muchas fotos relacionadas con la violencia, y presumiendo de su militancia en las Brigadas antifascistas y de ser un “Sharp” como él mismo se definía. También era integrante de Bukaneros, el grupo Ultra del Rayo Vallecano, de afiliación comunista y relacionado también con la Coordinadora Antifascista de Madrid, sobre el que escribía textos retando, como no podía ser de otra forma, a todos los que consideraba sus rivales:

“BUENO KIERO AGRADECER AUN SIMPATIZANTE “KOLEGA´´ MIO DEL ATLETICO EL AVERNOS “REGALAO” UNA KAMISETA ONEILL NUEVA DE 30€ UN POLO DEL FRENTE ATLETICO Y GRACIAS POR EL ABONO B1 TIO MUXAS GRACIAS POR CIERTO DALE UN REKUERDO A TU NOVIA K TENGO AKI 5 O 6 FOTOS DE ELLA Y TUYAS JOJOJOJOJO”

Como el lector habrá percibido, Palomino no agradecía nada a ningún amigo. Al contrario, se mofaba de su víctima, otro joven al que había sustraído, de manera violenta, los objetos que menciona.

En el juicio, el abogado de la parte, Erlantz Ibarrondo, vinculado a la defensa de presos de ETA, a la izquierda abertzalevasca y a los grupos ultras antifascistas -como Riazor Blues- tras haber llevado el caso de la muerte de Jimmy, el ultra del Deportivo de la Coruña con antecendentes por violencia de género y politoxicómano, consiguió darle la vuelta tanto a la militancia política de Palomino como a su propia personalidad, presentando al chico como un chaval ejemplar que había tenido la mala suerte de encontrarse en el lugar incorrecto en el momento equivocado. La prensa hizo el resto.

Y así, Carlos Palomino, con varios antecedentes penales y con demostrado afán por la criminalidad y la violencia, dejó de ser un delincuente para ser un chico modelo convertido en mártir de la izquierda patria.

Ricardo Reis

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