Siria llora a su más preciado general

El féretro con los restos mortales del comandante general Issam Zahreddine ha llegado a Damasco. Hasta el momento no se han desvelado detalles del funeral del héroe sirio, pero se tiene por cierto que recibirá sepultura en su aldea natal de Tarba, en la demarcación de Swayda. De confesión drusa, Zahreddine era un ejemplo viviente de la Siria tolerante y multiconfesional por la que combate el Ejército del presidente al-Ásad.

En las últimas décadas había trascendido, gracias a los medios de comunicación, un tipo de líder militar muy distinto al perfil del difunto general Zahreddine. Se trata de esos generales norteamericanos alejados del fragor de los combates y que se desenvuelven mejor tras un atril, en una rueda de prensa, que en la primera línea de fuego.

 

 

Zahreddine, de 56 años, ha caído al frente de sus hombres. Tras más de tres años resistiendo, en la ciudad de Deir ez Zor, el cerco del Estado Islámico, encontró la muerte luchando, como uno más de sus soldados, en las operaciones de limpieza de los últimos focos yihadistas cercanos a la urbe.

Para la historia quedarán las imágenes de este guerrero abriendo fuego contra el enemigo terrorista o cargando sobre sus espaldas a algunos de sus soldados heridos.

Francisco Alonso

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