Sí, soy patriota, ¿y qué?

Yo, que nunca he sido capaz de esconder lo que pensaba, ya sea por ese atrevimiento infinito que da la juventud, o simplemente porque lo que sobran son cobardes, hago en estos días el ejercicio de ver, oír y callar.

Veo a los nacionalistas catalanes envalentonados, con los ojos enrojecidos y el pecho hinchado, ladrar al oído de unos gobernantes pálidos y acomplejados, que hace tiempo que se tragaron su propio cuello de tanto encogerse de hombros.

Y oigo en los mentideros y cafés a un pueblo cada vez mas harto de iluminados, de rodeos y de pantomimas, que ante la actitud pusilánime y derrotista de los que deben tomar decisiones, ha comenzado, y ya era hora, a declararse abiertamente patriota.

Y es que, lejos del cuento que nos han pretendido vender durante décadas, no hay mayor muestra de libertad que el patriotismo, pues no hay nación mas próspera que aquella en la que sus ciudadanos arriman el hombro en pro de un país mejor, de un futuro mejor.

Yo quiero que mi país sea pionero en investigación, que en nuestras escuelas se imparta la educación de mas alto nivel, que seamos vanguardia en medicina, que todos y cada uno de mis compatriotas lleve una vida digna a través de su trabajo, que España sea el ejemplo a seguir.

Y todo eso solo se consigue a través de un pueblo solidario y orgulloso de lo que es, de su Historia y de sus raíces.

Por eso soy patriota, le pese a quien le pese.

Ricardo Reis

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