Centenares de curas podrían estar custodiando las urnas del referéndum ilegal de Cataluña

No sería la primera vez que, los ministros de Dios, colaboran con las causas independentistas en nuestro país. A nadie se le escapa que a finales del S XIX, los párrocos vascos, se convirtieron en efectivos aliados del nacionalismo regional y que, a través de sus homilías, propagaban el dogma ideológico de Sabino Arana entre los feligreses. Tampoco es nuevo el hecho de que, durante décadas, ocultaron a etarras en sus parroquias pues, como varios historiadores han acreditado, ETA nació al amparo del clero vasco.

En esta ocasión, ha tomado fuerza a través de las redes sociales, la teoría de que centenares de curas catalanes estarían colaborado con el referéndum ilegal planteado por la Generalitat. En una nota de audio, que está corriendo como la pólvora a través de Whatsapp, un ciudadano denuncia que los párrocos están custodiando las urnas para el 1-O. En el mismo sentido, señala que la información se está pretendiendo ocultar. Bien por no hacer daño a la Iglesia (religión mayoritaria en España) o bien, y más probable, porque, de hacerse público, la ciudadanía exigiría una actuación al respecto y, la imagen de la Policía entrando en una parroquia para incautar las urnas, tendría un impacto mediático y social de grandes dimensiones. No obstante, no hay legislación alguna que prohíba a los cuerpos y fuerzas de seguridad entrar en un recinto religioso. Al contrario, la Ley de Enjuiciamiento Criminal parece clara a este respecto.

Aunque este hecho concreto (la custodia de las urnas por parte de los párrocos) no ha sido publicado por los grandes medios, si ha sido recogido por diarios informativos que se encuentran fuera de la órbita de los «mass media», así como varios blogs de usuarios catalanes.

De otra parte, más de 400 curas catalanes presentaron, el pasado 22 de septiembre, un manifiesto a favor de la independencia y del referéndum ilegal. En el texto, los sacerdotes afirmaban estar «movidos por los evangelios y valores humanísticos» para suscribirlo. Asimismo, hacían un llamamiento a «todos los católicos para que reflexionen sobre la importancia de los acontecimientos y acudan a votar en el ejercicio de un derecho fundamental».

En el mismo sentido, el cura de la iglesia de Santa Coloma de Farners (Gerona) –Ramón Alventosa– mantiene, desde hace meses, una pancarta colgada en el campanario pidiendo el «Sí» para el referéndum ilícito. Se niega a quitarla porque, según dice, «eso significaría estar a favor de España«.

La semana pasada, sin ir más lejos, los abades de Poblet –Octavi Vilà– y de Montserrat –Josep Maria Soler-, defendieron ardorosamente el 1-O aduciendo que «el derecho a la participación en la vida política y social tiene que estar garantizado».

Finalmente, la misiva de los párrocos independentistas fue elevada al Vaticano. Los curas solicitaron al Papa que «intercediera» ante el gobierno español y apoyara la independencia de Cataluña. En respuesta, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, emitió un comunicado del que hizo entrega al secretario del Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin. A lo largo del texto, el gobierno de España puso de manifiesto su malestar respecto a esta cuestión y subrayó que, la misiva elevada por los curas separatistas, «entra en contradicción con la conducta que se espera de unos sacerdotes católicos y vulnera el Código de Derecho Canónico, así como el espíritu de los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979«.

Luz Marrero

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