Francia se echa a la calle contra la reforma laboral de Macron

Después del escándalo de sus fastuosos gastos en maquillaje -más de 26.000 euros en tan sólo tres meses-, el presidente francés, paladín de los mercados y del establishment financiero, Emmanuel Macron ha dejado ver su verdadero rostro sin esteticista alguno que le ampare. Macron pretender perpetrar una reforma laboral sin precedentes, gracias a la apisonadora parlamentaria que le respalda.

Con la manoseada fórmula de “la flexibilidad”, Macron va a fulminar buena parte de la legislación social. En este sentido, las indemnizaciones por despido improcedente quedarán limitadas a sólo un mes de salario , para aquellos trabajadores  con una antigüedad inferior a un año, y serán inferiores a los 20 meses de salario, por año trabajado, a quienes tengan más de 28 años de antigüedad. Además, las empresas que operan en el país vecino podrán alegar pérdidas en sus negocios internacionales para justificar despidos colectivos en territorio francés.

Por otra parte, Macron se dispone a fulminar el diálogo social mediante figuras de derecho privado que sustituirán a los representantes de los trabajadores en los procesos de negociación colectiva. Fundamentalmente, serán las pequeñas empresas las que tendrán que padecer la privatización de los derechos de los trabajadores.

En respuesta a esta agresiva política contra los trabajadores, las organizaciones sindicales han llamado a la movilización y a la huelga en toda Francia. Pese a que el seguimiento ha sido mayoritario, la amplia mayoría que el electorado otorgó a Macron -para frenar a la candidata favorita de los obreros franceses, Marine Le Pen- hace muy difícil que éste rectifique.

Francisco Alonso

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