Los ataques de una mujer a otra también son “violencia machista”

Las redes sociales bullían ayer por el miserable mensaje lanzado por una tuitera contra Inés Arrimadas en el que, literalmente, deseaba que la violaran en grupo por no ser separatista.

Los mensajes de condena hacia tan despreciable actitud no se hicieron esperar. Usuarios de todas las redes y representantes de todos los partidos políticos mostraron su apoyo hacia la diputada de Ciudadanos, como era de esperar.

Curiosamente algunos de los mensajes, sobre todo los que provenían de entornos progresistas, calificaban el ataque de “violencia machista” o “violencia de género”. Es fácil suponer que, siendo estos usuarios más partidarios del separatismo, trataran de relacionar el insultante mensaje con cualquier motivo que no fuera ese. Y claro, el patriarcado y su malignidad siempre vienen muy a mano para cualquier situación. La culpa de todo es siempre del heteropatriarcado opresor.

Pero lo sorprendente de este asunto es que la misma Inés Arrimadas asumió esa pirueta ideológica como propia y empezó a hablar del ataque virtual como “violencia de género”. Es tal la confusión generada por la ideología de género que todos los representantes políticos han adoptado su pervertido lenguaje. Toda falta de respeto es una agresión y toda agresión a una mujer es violencia machista. Aunque la agresora sea otra mujer. Y aunque el motivo de tal agresión no tenga que ver con que la víctima sea mujer.

Tal revuelo levantaron los desafortunados comentarios de la separatista Rosa María Mirás, que en pocas horas Tinsa, la empresa para la que trabajaba, emitía un comunicado anunciando su despido.

 

 

Más polémica para Twitter. De nuevo los usuarios más libertarios se rasgaban las vestiduras ante tal atropello. El periodista Antonio Maestre calificaba de “deplorable” el despido. Calificación llamativa, sobre todo teniendo en cuenta que hace unos meses exigía el despido de cierto jugador del Atlético detenido (y absuelto) por violencia de género.

 

 

Inés Arrimadas dice haber denunciado los hechos. Los tribunales tienen decidirán al respecto. Mientras tanto, las redes sociales continúan deliberando.

 

 

Ana Pavón

 

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