La gesta del Ejército sirio frente al Estado Islámico en Deir al-Zur

Deir al-Zur o Deir ez Zor es la ciudad en la que los hombres del presidente sirio, Bashar al-Ásad, han protagonizado una de las grandes epopeyas del conflicto que asola al país árabe. Durante más de tres años, la población civil y un puñado de soldados sirios han soportado heroicamente el cerco al que el Estado Islámico les ha sometido.

Al frente de esos hombres se encuentra el general de la Guardia Republicana siria Issam Zahreddine. Este militar se ha ganado la lealtad, la admiración y la confianza ciega de su tropa. Más que un general es un camarada, un padre y un soldado más al cual se le puede ver, arma al brazo y en primera línea, combatiendo a las huestes del califato. Zahreddine, miembro de la comunidad drusa, es un ejemplo de la Siria multiconfesional y tolerante por la que luchan el Ejército Árabe Sirio y el presidente al-Ásad.

 

Zahreddine y sus hombres inspeccionan el cadáver de un terrorista

 

Tropas de élite sirias, las denominadas Fuerzas Tigre, han entrado en la ciudad. Sin embargo, las autoridades de Damasco no han dado aún por roto oficialmente el cerco. El Estado Islámico ha realizado un brutal contraataque para romper las líneas de las tropas libertadoras. Se habla, en estos momentos, de centenares de muertos por ambas partes. Las arremetidas de unos y otros contendientes hacen que, en horas, las vías queden abiertas o nuevamente cortadas.

Los terroristas, liderados por Abu Bakr al Baghdadi saben que la liberación de Deir al-Zur significa el inicio del colapso de su reinado de muerte en Siria y, por ello, van a emplear a todos sus efectivos para intentar frenar a unas tropas sirias que, como es habitual en esta guerra, son poco numerosas.

 

El general abriendo fuego con una Pecheneg

 

Una vez levantado el sitio, al Ejército sirio -que está contando con el apoyo aéreo de la aviación rusa y de soldados del gigante eslavo sobre el terreno, le quedará la difícil tarea de limpiar de yihadistas algunos de los barrios de la ciudad controlados por el Estado Islámico.

 

Zadreddine lleva sobre sus espaldas a uno de soldado sirio herido

 

Tras la victoria de Alepo, frente a los terroristas apoyados por Occidente, la liberación de Deir al-Zur supone la segunda victoria más importante del Ejército sirio frente al terrorismo. Además, significa un espaldarazo a la voluntad del presidente al-Ásad de mantener la unidad de Siria frente a los intereses de Estados Unidos e Israel de desmembrar al país árabe.

Ángel Aguado

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