¿Qué hacían los líderes mundiales el pasado fin de semana?

Los presidentes estadounidense Donald Trump, el ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping se echaron el fusil al hombro.

En respuesta a las dos pruebas de misiles ICBM realizadas por Corea del Norte, atravesaron la península coreana dos bombarderos estadounidenses B-1B, aptos para arrojar armas nucleares, escoltados por cazas surcoreanos y japoneses. Habían despegado de la isla de Guam el sábado 29 de julio.

De forma paralela, el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, recorrió Europa del Este. Calificó a los estonios de «nuestros aliados bálticos», ante de partir a Georgia y Montenegro a hacer lo mismo. Pence declaró que Trump firmaría la última ronda de sanciones votada por el Congreso, ya que «las actividades desestabilizadoras de Rusia y el apoyo a los regímenes deshonestos y sus actividades en Ucrania son inaceptables».

Para responder a las críticas del presidente Trump, porque China no controlase a Corea del Norte, el presidente Xi Jinping se vistió de general y presidió una parada militar el domingo, conmemorando el 90 aniversario del Ejército Popular de Liberación. En perfil bajo porque se abandonó el lugar tradicional en Pekín, y se trasladó el desfile a una base militar en Mongolia Interior. Menos soldados, unos doce mil; cien bombarderos y más de 600 sistemas de armas, casi la mitad de los cuales son productos propios. Entre ellos, el misil balístico chino DF-21, apodado mataportaaviones por su capacidad eludiendo los sistemas de defensa antiaérea existentes.

«El mundo no es seguro en este instante», dijo el presidente chino a su pueblo. «Es necesario, más que nunca, un ejército fuerte».

Mientras tanto, el presidente ruso exhibió músculo naval en un desfile naval desde el río Dnieper en Moscú hasta San Petersburgo, pasando por el puerto báltico de Kaliningrado, hasta Crimea en el Mar Negro y hasta la base siria rusa en Tartus. Participaron 50 buques de guerra y submarinos. En la cubierta del buque de guerra principal, Putin felicitó a la Armada rusa por sus grandes avances. Las atenciones de los rusos en los mares también la acaparan los portaaviones norteamericanos. La Armada rusa va a recibir el misil naval 3M22 Tsirkón, en los cruceros nucleares rusos clase Orlán, Admiral Najímov y Piotr Veliki. Son las naves de superficie más potentes de la Armada rusa, que en estos momentos están siendo modernizadas. Los submarinos rusos de quinta generación del proyecto Husky también recibirán estos misiles Mach 6.
Putin desembarcó y expulsó a 755 diplomáticos estadounidenses, superan los mil, en respuesta a las nuevas sanciones contra Rusia aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos. Putin declaró: «Tenía una gran esperanza de que la situación de alguna manera cambie, pero, a juzgar por todo, si cambia, no será pronto (…) Es hora de demostrar que no dejaremos nada sin respuesta», señalando muchas áreas de cooperación ruso-estadounidense. «Espero que no tengamos que llegar allí», dijo. Putin se ha cansado de esperar a que Trump supere la hostilidad de los medios de comunicación contra su presidencia, con gran parte de las acusaciones centrada en la dimensión rusa.

El presidente Xi no tiene ninguna intención de derribar a Kim Jong-un en Corea del Norte. Los chinos dicen que la amenaza norcoreana para la Costa Oeste de Estados Unidos tendría que ser tratada en Washington, no en Pekín. Xi pudiera aceptar que el presidente estadounidense tome alguna medida militar contra los misiles y las instalaciones nucleares de Corea del Norte. El problema es la intensidad de esa medida.

Redacción

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