Nuevo útero artificial para bebés prematuros recibe críticas feministas

El Hospital Infantil de Filadelfia ha desarrollado un útero artificial capaz de salvar la vida de bebés extremadamente prematuros. Este hallazgo, lejos de ser recibido con optimismo, ha provocado malestar entre determinados colectivos feministas en EEUU.

La ley norteamericana basa el derecho a abortar en la viabilidad del feto. Si la medicina establece que un feto no es viable hasta las 24 semanas de gestación, el aborto es legal hasta ese momento del embarazo. Pero el avance en obstetricia conseguido por el Hospital Infantil de Filadelfia modificaría drásticamente la posibilidad de sobrevivir de un bebé prematuro a las 20 semanas de gestación o incluso menos.

El manido lema «mi cuerpo, mi elección», esgrimido hasta la saciedad por las feministas, dejaría de tener sentido si el bebé puede finalizar su desarrollo fuera del cuerpo de su madre. La ciencia deja claro de nuevo que no se trata del cuerpo ni del derecho de una mujer, sino de la vida y el derecho de su propio hijo.

El experto en bioética de la Universidad de Harvard, I. Glenn Cohen se ha apresurado a señalar este nuevo adelanto médico como una amenaza para los derechos reproductivos de la mujer. Es probable que la opinión del señor Cohen no sea compartida en un futuro por los padres de bebés prematuros que consigan salvar la vida de su hijo gracias a este útero artificial.

Resulta llamativo que los colectivos feministas y sus expertos en bioética aplaudan adelantos médicos como los bloqueadores hormonales para adolescentes, mientras desprecien la posibilidad de salvar la vida de miles de bebés con el nuevo útero artificial.

Ana Pavón

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