Los muertos vivientes se quedan huérfanos

George A. Romero ha muerto, a los 77 años de edad, en la ciudad canadiense de Toronto. El director neoyorquino no ha podido vencer al cáncer de pulmón contra el que ha mantenido, según sus allegados, “una corta pero dura batalla”.

De forma indiscutible, se considera a Romero el padre del género zombi. En 1968 dirige, con escaso presupuesto, “La noche de los muertos vivientes”. Película que va a marcar las reglas de la conversión de las personas en cadáveres ambulantes, el menú favorito de éstos y cómo se debe actuar para acabar con hordas de infectados.

 

 

La filmografía de Romero en el cine zombi prosiguió a lo largo de décadas y es fuente de inspiración para nuevas adaptaciones y series televisivas de éxito mundial. “Zombie” (1978), “El día de los muertos” (1985), “La tierra de los muertos vivientes” (2005), “Diario de los muertos” (2007) y “La resistencia de los muertos” (2010), son algunos de los títulos del director que, desde ayer domingo, ha pasado, como sus hambrientos muertos errantes, a la inmortalidad.

Miguel Sardinero

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