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Ayer se cumplían 805 años de la batalla de Las Navas de Tolosa. Una batalla que marcó un antes y un después en nuestros 8 siglos de guerra en casa contra el islam. Una batalla que cambió la Historia de España y,  muy posiblemente,  la de Europa. Una batalla de la que nadie se acuerda. Y que a nadie Le importa.

Aunque, bueno… Teniendo en cuenta en lo que degeneran las fiestas populares en España (aún tenemos el estómago revuelto tras ver los últimos desmanes de Sanfermines) y lo muchísimo que algunas instituciones han devaluado la palabra “orgullo”, a lo mejor es preferible que nadie remueva la memoria de aquellos héroes del siglo XIII que hoy serían tachados de intolerantes islamófobos cristoheteropatriarcales.

Lo mal vistos que estarían ahora aquellos 70.000 cristianos, nuestros antepasados, que se enfrentaron a sangre y fuego a 125.000 soldados de la media luna en Sierra Morena, con la que estaría cayendo aquel 16 de julio en Jaén y con la mala leche que han gastado siempre los fanáticos siervos de Alá, por mucho que ahora nos cuenten que los mahometanos son unos hippies con turbante.

Lo difícil que sería ahora de entender a aquellos tres reyes cristianos cargando en vanguardia, a muerte. Los primeros. Cuando peor estaba la cosa. Los tres reyes y los arzobispos, cuidao. Dejando de lado sus diferencias, su bienestar y su propia integridad física. Sólo por su Fe y por su pueblo. Explícaselo ahora a nuestros gobiernos, a nuestra realeza y a la jerarquía de la Iglesia católica. Aún digo más: explícaselo a nuestra jerarquía militar. Verás qué risa.

Explica a los chavales que admiran a un puñado de blogueros y de yutubers, que lo más peligroso que han hecho en su vida ha sido aprender a montar en bici sin ruedines, que hace 800 años nos liamos la manta a la cabeza y nos enfrentamos a gente tan radical que se encadenaba alrededor de la tienda de su señor y juraba por su libro sagrado no moverse de allí. Unos negracos más chungos que todos esos payasos raperos que hoy son sus ídolos. Explicadles que aquellas cadenas están aún en Roncesvalles. Que vayan a verlas y flipen, en lugar de perder el tiempo viendo videos de gatitos en Facebook.

Explicadles a todos que aquella contundencia, aquel sacrificio, aquella gesta colosal permitió que ahora seamos quienes somos, pero que es nuestro egoísmo, nuestra cobardía y nuestra mala memoria la que nos va a llevar a perderlo todo.

Explicadles que hoy no rezamos mirando a la Meca porque aquel día la muerte cabalgó por Sierra Morena.

Ana Pavón

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