La insurrección del Rif

Gustavo Morales

Los disturbios y su represión en el norte de Marruecos han duplicado las embarcaciones de inmigrantes rescatadas en las costas españoles en estos meses. Algunos de ellos han pedido asilo político.

La región del Rif en Marruecos es, de nuevo protagonista de las protestas contra el gobierno real de Mohamed VI. Es una rebelión social, política e identitaria. Sus dirigentes, reunidos en el Movimiento Popular conocido sencillamente como el Hirak (movimiento), invocan el nombre del caudillo rifeño Abd El-Krim (1882-1963), mito contra la colonización europea. La respuesta gubernamental ha sido proceder a decenas de detenciones contra líderes del Hirak en Alhucemas, en especial en el barrio de Sidi Abid, el epicentro de las protestas. Entre ellos, destaca el encarcelamiento de Mohamed Jelloul, la cantante Silya Ziani y de Nasser Zefzafi, el dirigente más popular.

Zefzafi pertenece a la tribu Beni Ouriaghel, la misma que Abd-El-Krim. El cabecilla preso del Hirak cita al dirigente rifeño de su clan cuando pregunta: “¿Sois un gobierno o bandidos?”. Los manifestantes elevan fotos de Abd-El-Krim junto a las de Mouhcine Fikri en las manifestaciones. Fikri, un joven vendedor de pescado sufrió la requisa de su mercancía y fue asesinado en un camión de basura en Alhucemas, el 28 de octubre de 2016. Recordemos que también la muerte de otro desheredado inició la revolución de los jazmines en Túnez. Junto a las fotos de ambos en las protestas ondean las banderas de la República del Rif y de los bereberes Imazighen.

El 11 de junio de 2017 la capital de Marruecos, Rabat, conoció la mayor manifestación desde el movimiento de 2011. Concurrían islamistas e izquierdistas, apoyando las manifestaciones de Alhucemas y otras zonas de la región del Rif. Las protestas por la muerte de Fikri se sumaron a las peticiones por la liberación de los detenidos. El movimiento ahora enuncia exigencias sociales, económicas e identitarias.

El Rif

Hassan II, padre del actual monarca, llevó a la región a la marginación económica, sospechaba de los rifeños. A pesar de las tentativas de Mohammed VI de reconciliarse con el Rif, Mustafa Sehimi, analiza el Hirak como resultante también de la degradación de las condiciones socioeconómicas en la zona, con casi la mitad de los jóvenes en paro. La región sufre una marginación ostensible frente a la costa atlántica que disfruta de mayores tasas de desarrollo e inversión.

El Hirak del Rif aglutina protestas sociales, como las expresadas en junio de 1981 y diciembre de 1990; políticas, como el Movimiento del 20-Febrero, e identitarias con reivindicaciones regionales propias, reprimidas por Hassan II, cuando era príncipe, en el levantamiento de 1959, ahogadas en sangre por el jefe de estado mayor general del Ejército real, Mohamed Oufkir “el carnicero del Rif”.

Zefzafi, líder del Hirak, criticaba ya abiertamente a la monarquía: “¿Cómo es posible que el Comendador de los Creyentes asedie a un pueblo desarmado?”

Palo y zanahoria. El monarca Mohamed VI ha ordenado una inversión de 590 millones de euros, para la construcción de una universidad, varias carreteras y un hospital. El ministro del Interior marroquí Abdelouali Laftit visitó Alhucemas prometiendo un mayor apoyo estatal a la economía local. Pero la realidad son los centenares de policías y paramilitares que recorren las calles y los caminos del Rif, mientras el Rey llama a consultas a su embajador en Holanda,

donde vive la mayor comunidad rifeña en Europa, por consentir la presencia del activista Said Chaaou.

Los islámicos

Los islamistas alimentan las protestas por el alejamiento del poder de Abdelilah Benkirane, que fue primer ministro de 2011 a 2017. Benkirane es el líder del islamista Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD). Uno de sus diputados, Aziz Benbrahim, exige la dimisión del ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq. Su ministerio impone los sermones religiosos de los viernes en las mezquitas, los jutbas. El ministro refuerza el control del Estado sobre estos sermones y expulsa a los imanes, los dirigentes de la oración, radicales. Como ejemplo, los jutba unificados, en 2011, exigían a los fieles el voto positivo a la Constitución propuesta por Mohammed VI. Toufi controla las mezquitas y usa las hermandades religiosas, las zauiasas, a conveniencia del poder real.

Zefzafi, líder del Hirak, fue detenido formalmente por interrumpir el sermón del imán de la mezquita Mohamed V en Alhucemas, pedía la continuidad de la protesta.

Ahora

El comité dirigente del Hirak ha convocado una gran manifestación el próximo 20 de julio, 96 aniversario de la victoria de las cabilas rifeñas contra las tropas españolas en Annual en 1921, también para atraer al Movimiento 20-F, un heterogéneo grupo de oposición formado por organizaciones e individuos que levantaron la protesta el 20 de febrero de 2011.

Los rifeños rebeldes cantan hoy: “Solo con la fuerza de nuestros brazos/haremos subir a nuestro sol a lo más alto del cielo”.

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