ENTREVISTA: Hooligans miden sus fuerzas sobre el cuadrilátero en Madrid

Más de doscientas gargantas vibrando a cada golpe que no pararon de animar el pasado sábado 17 de junio. Se declaran hooligans y patriotas. Visten con marcas de ropa y calzado deportivo característicos (Fred Perry, Adidas…) y distintivos de su estilo de vida. La realidad supera muchas veces a la ficción y el mismísimo David Fincher se quedaría perplejo ante el evento organizado en una nave industrial a las afueras de Madrid.

Miembros de grupos ultras de fútbol se han conjurado en torno a Cuadrilátero. Una iniciativa que parte de Málaga y ha sido secundada por algunas de las más significativas hinchadas de la capital y de otras zonas del territorio nacional. Se han unido Gijón, Sevilla, Valencia, Castellón, Barcelona y Logroño.

Hablamos con A.A., uno de los promotores del evento, que, entre enfrentamiento y enfrentamiento, actúa como nuestro cicerone.

DI: ¿Cual es el objetivo de Cuadrilátero?

A.A.: El objetivo de Cuadrilátero es promocionar a todos los jóvenes deportistas dentro de los grupos ultras españoles para, dentro de un mismo equipo, federarlos y presentarlos a todas las competiciones nacionales posibles. También queremos participar en las competiciones de deportes de contacto, que en Europa, se organizan entre hooligans.

La conversación se entrecorta ante el rugido que precede a una contienda de MMA a nivel internacional. Un luchador local se enfrenta a un experimentado luso. No será el único, otro madrileño tendrá que vérselas con un participante ucraniano.

 

Los seguidores más apasionados de algunos principales equipos de fútbol de nuestro país parecen dejar a un lado sus enemistades para centrarse en el espectáculo.

DI: Son de sobra conocidas las enemistades entre algunos de vosotros en el contexto futbolístico, ¿no os preocupa que puedan surgir problemas entre los asistentes a Cuadrilátero?

A.A.: Estamos trabajando para alcanzar un mínimo de respeto entre los participantes y aunar a más grupos. Lo estamos logrando. De todos modos, aquí tienes la prueba. La gente sabe a lo que viene y el que quiera pelear que se apunte, ahí tiene el ring.

Seguimos a A.A. y, a duras penas, podemos abrirnos paso entre el público. Son principalmente hombres jóvenes aunque también hay un importante número de mujeres jaleando a estos luchadores. Poco espacio libre de tinta queda ya en sus brazos y piernas. Los tatuajes son otra de las señas de identidad común entre la concurrencia. A pesar de que la relación entre prensa y hooligans no es precisamente idílica, nuestra presencia es en todo momento bien aceptada.

DI: En apenas unos días el entorno de la ciudad de Madrid se van a desdibujar en tonos arco iris, ¿cuáles son los valores que encontráis en la lucha y en los deportes de contacto?

A.A.: Todo el mundo que haya practicado deportes de contacto sabe que en ellos hay lealtad, honor y camaradería. Todo lo contrario a lo que nos quieren imponer estos lobbies de mierda.

DI: ¿Tenéis pensado organizar más eventos de este tipo?

A.A.: Por supuesto. Tenemos prácticamente cerrado uno en Málaga y otro más en Madrid. Nos ha sorprendido muy gratamente la acogida que ha tenido este que hoy estamos celebrando en la capital.

Tras otras seis justas -en las disciplinas de Muay Thai, K1 y Box- que enfrentan a estos modernos gladiadores de las gradas, Cuadrilátero cierra por hoy sus puertas.  Tal y como llegaron, sin ningún tipo de problema, los presentes se dispersan y los ultras vuelven a su entorno natural: las calles y las gradas de los estadios.

Francisco Alonso

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