La Silla de Felipe II fue un altar celta

El conjunto de plataformas y altares conocido como «Silla de Felipe II» no era el mirador desde el cual el monarca vigilaba la obra del Monasterio de El Escorial, sino un altar del pueblo vetón. Esta es la conclusión a la que, tras décadas de investigaciones, ha llegado la catedrática y miembro de la Real Academia de la Historia, Alicia Canto.

Además de la inexistencia de referencias a la Silla en las fuentes de los siglos XVI y XVII, varios han sido los indicios que han llevado a Canto a plantear sus argumentos. La catedrática ha descubierto más altares y una figura antropomórfica. Por otra parte, varios son los elementos propios de la cultura y religiosidad céltica que concurren en la Silla de Felipe II. Se trataría de la forma de barco del conjunto, que haría referencia a la barca solar de los pueblos celtas. El robledal en el que se enclava la Silla de Felipe II -el roble era el árbol sagrado celta-, la presencia de rapaces y la ferrita de su suelo que atrae a los rayos -símbolo de los dioses- son, para Alicia Canto, elementos inequívocos de la espiritualidad celta en la Silla de Felipe II.

La tesis de Alicia Canto vendría a reforzar a quienes consideran El Escorial y su entorno como un importante centro espiritual, anterior a la era cristiana, y un punto de confluencia de energías. Por lo que el gran soberano de la Monarquía Hispánica no habría elegido al azar el emplazamiento de «la octava maravilla del mundo».

El nuevo hallazgo supone un aliciente más para visitar la zona y, durante un fin de semana, zambullirse en nuestra historia más gloriosa y en nuestro pasado más remoto.

Ángel Aguado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *