Lesbianismo para todas

Tras el sofoco inicial por la desaparición de la adorable pareja de lesbianas en Turquía, dormimos todos más tranquilos sabiendo que la vivaracha Jimena ha conseguido volver a España con su novia egipcia, que el alcalde de Torrox está emocionadísimo porque va a poder casarlas y que las dos han conseguido trabajo en Marbella.

El despliegue de medios para seguir este caso ha sido impresionante: el Ministerio de Asuntos Exteriores en un sinvivir, Antena3 y LaSexta dándolo todo, Ana Rosa a punto de liderar personalmente un comando de rescate a lo Misión Imposible… Todos en vilo ante tamaña injusticia. Y es que nadie se explica cómo un país musulmán puede perseguir el amor lesbiano. Con lo tolerantes y abiertos que son los siervos de Alá…

Aquí, en España, es todo completamente diferente. Las lesbianas han superado la invisibilidad. Ahora son tan visibles y estridentes que es difícil ver algo más. Lesbianas en la tele, en el cine, en las noticias, en la política, en el deporte y hasta en la sopa. Lesbianas por doquier.
Si el año pasado veíamos como peculiares las manifestaciones exigiendo “lesbianismo radical contra el machismo heteropatriarcal” (Pamplona, 2016), ahora ya tenemos más que asumido que ser heterosexual es una forma de opresión y violencia hacia nosotras, como afirmó recientemente un vídeo promocional de EhBildu.

Y si también es verdad que, según afirma COGAM, cerca del 30% de los homosexuales ha maltratado a sus parejas, seguro que es todo culpa del famoso heteropatriarcado del que todo el mundo ha oído hablar.

El lesbianismo cuasi obligatorio es el siguiente objetivo en la agenda feminista. Para ser moderna y empoderarse, no se puede ser una heterosexual reprimida y oprimida.
En la nueva sociedad de la mediocridad igualitaria, todo lo tradicional es malo y feminicida: desde agradecer que un señor te ceda el paso por cortesía, hasta la retrógrada costumbre de ser madre. Y todo lo que hacen los hombres es opresor y debe ser erradicado.

Si la pizpireta lesbiana de Estambul se tatua un mensaje de amor en la mano para conquistar a su damita egipcia, es un acto precioso de puro amor. Si lo hace un chaval de Cuenca para enamorar a una muchacha, es un trastornado acosador. Si me siento en el metro y mi bolso ocupa el asiento de al lado, es un gesto de defensa contra el insoportable acoso que sufrimos las chicas en áreas públicas. Si un chico se sienta en el autobús con las piernas inevitablemente separadas a causa de lo que viene siendo su bolsa escrotal, es un micromachismo perseguido por las heroínas de la CUP. Si Máster Chef pide en Twitter votar a un candidato “porque está muy bueno”, es un simpático chascarrillo. Si un albañil te llama guapa, es una agresión machista, como diría Cristina Almeida. Y así con todo.

Las feministas pretenden convertir a la mujer en una grotesca caricatura de lo que ellas creen que es el hombre. Hasta el extremo de negar las propias diferencias biológicas, como enuncia el exquisito título de los talleres que se impartirán en Oviedo: “Eyaculación y próstata para coños”, dirigidos por la pornoterrorista Diana J. Torres. Si alguien se pregunta cómo puede provocar terror el porno, sólo tiene que buscar la imagen de esta señora en Google. Y si la pregunta es desde cuándo las mujeres tenemos próstata, Diana J. Torres afirma que “el bisturí de la ideología cristoheteropatriarcal” nos la extirpó vilmente hace milenios. Sin palabras.

Lo de usar la palabra “coño” en todas las frases es otra de las señas de identidad del feminismo extremo: cuanto más desagradable puedas ser, mejor. La educación y el buen gusto son también instrumentos de violencia heteropatriarcal, por lo visto. De ahí el rechazo a lo que llaman “cánones fascistas de belleza” y la obsesión por no depilarse.

Así que, viendo la deriva que está tomando el asunto del “sexo débil”, no sería de extrañar que de aquí a unos años seamos todas obligatoriamente lesbianas, los machirulos estén internados en campos de trabajo y terminemos por implantarnos próstatas sintéticas para estar plenamente empoderadas.

Por desgracia, esa idílica sociedad es una utopía inalcanzable. Pero no porque sea biológicamente inviable, ni porque vayamos a recuperar mágicamente la cordura, sino por la implacable amenaza del islam, que muy posiblemente domine Europa antes de que estas chiquillas terminen de destruir nuestra cultura.

Una lástima, sin duda…

Ana Pavón

3 comentarios sobre “Lesbianismo para todas

  • el 8 Mayo, 2017 a las 11:30 am
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    YA sabemos lo que hay que hacer para triunfar y conseguir un trabajo en Expaña. Todas somos lesbianas….

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  • el 8 Mayo, 2017 a las 5:39 pm
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    Demencial lo que sucede en el mundo… Y tan curioso que los mismos que persiguen a los “machistas heteropatriarcales” blancos y cristianos, son los mismos que le abren la puerta a los seguidores del Islam, verdaderos misoginos, homofobicos y represores. Vaya.

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  • el 9 Mayo, 2017 a las 5:17 pm
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    Sin duda que llevamos un camino muy interesante. Desde el “Nosotras parimos…., nosotras decidimos”, que Cristina Almeida puso de moda hace años, hemos llegado a la capacidad de poder ser inseminadas artificialmente (con semen de hombres que no valoran su trasmisión genética), y precindiendo así del varón en el papel de padre al tiempo que le relegamos a mero inseminador. Ahora se quejan que pueda implantarse la capacidad por parte de hombres de contratar “vientres de alquiler”, pasando por alto la libertad individual y personal de la mujer que libremente decide una gestación por distintas causas (económicas, físicas, mentales, sociales…), y que en su defensa se impide al mismo tiempo y priva a varón de ser padre sin vínculo legal a perpetuidad, con mujer alguna.
    Ellas si pueden precindir del padre y privar al hijo-a de la presencia del padre, pero éste nunca puede optar por la misma opción con la madre.
    Yo TAMBIEN quiero un bebe a la carta, engendrado con una mujer que más que con rasgos físicos de modelo (ojos azules, pelo rubio, 1,80 des estatura…), sea una muejr que se cuide física y mentalmente (no fueme, no beba, no se drogue), sea inteligente y sobre todo en EDAD DE SER MADRE Y NO ABUELA.

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