El editorial de la semana: El PP, Podemos y Le Pen

Entre el vendaval de mierda que los casos de corrupción ha levantado en España, y coincidiendo con la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, suena desde la madrileña calle Génova una musiquilla lastimera. Y es que el partido de la trama Gürtel y de la Púnica, del caso Auditorio, de la «caja B», de los trajes de Camps, de Luis Bárcenas, de Rita Barberá, de Pedro Antonio Sánchez, de Rodrigo Rato, de Jaume Matas, del «Bigotes», de José Manuel Soria o de Ignacio González, entre centenares y centenares de CONSERVADUROS más, no deja escapar la ocasión para proclamar, con solemne cara dura, que Podemos y el Frente Nacional francés vienen a ser la misma cosa.

Los populares atacan con vehemencia a los denominados populismos. Dicen los voceros y prebostes del Partido Popular que «los populismos únicamente proponen soluciones sencillas, pero inaplicables, a problemas muy complejos». En sentido contrario, puede afirmarse categóricamente que los partidos centristas -centro derecha o centro izquierda- o formaciones políticas del establishment utilizan fórmulas muy complejas para saquear y robar todo lo que pueden.

Por desgracia, ese mensaje miedoso y simplón del Partido Popular tiene su público. Curiosamente, incluso en el sector más escorado a la derecha del partido del charrán se confunden los fines de la formación liderada por Pablo Iglesias con la de Marine Le Pen. Y es que cuánto mal hace ese pozo sin fondo de pérdidas, que se llama 13 TV,  en el que la Conferencia Episcopal ha vertido, solamente en el último ejercicio, 12,9 millones de euros.

Debería ser un toque de atención para aquellos que, por enésima vez, quieren fletar una derecha a la derecha del PP el poco recorrido que puede aportar un material político tan averiado. La derecha del PP está para pocas aventuras, si es que alguna vez lo estuvo. Han adoptado la piadosa postura de poner la otra mejilla hasta que, a fuerza de bofetones, van a quedarse sin cara. Y a pesar de los guantazos que reciben, a siniestra y a diestra, ahí se quedarán, hasta el final, apoyando y votando  al PP. Aunque el Partido Popular no cumpliese su promesa electoral de derogar la Ley del Aborto ni tampoco derogase el matrimonio homosexual, pese a que Rajoy y los suyos no hayan movido un dedo contra la Ley de Memoria Histórica, sin que hayan frenado en seco el desafío independentista y aun cuando este año se espera a Cristina Cifuentes en una carroza del «Orgullo» como reina LGTBI.

Muchas son las diferencias entre Podemos y el Frente Nacional pero, sin entrar en la letra pequeña, hay una básica y fundamental: Marine Le Pen aboga por retomar el control de las fronteras y frenar la inmigración caótica, tan del gusto de los poderes financieros y, paradójicamente, también de la izquierda radical. Pablo Iglesias cree que «otra globalización es posible» y Marine Le Pen no cree en la globalización y sí en la soberanía.

A dónde llegaría Le Pen si, en una auténtica proeza política, se hiciese con el Palacio del Elíseo es una incógnita. Puede que, por desgracia y teniendo el ejemplo de Tsipras en Grecia, no cuente con los suficientes arrestos ni apoyos, frente a los poderes financieros, para aplicar las políticas que propone. O, por el contrario y pese a las amenazas de los mercados, devolver la independencia y la libertad a sus compatriotas.

Lo que es una realidad -para horror de corruptos, prevaricadores, malversadores y demás chorizos- es que la ciudadanía busca soluciones más allá del mensaje del miedo.

Redacción

Un comentario sobre “El editorial de la semana: El PP, Podemos y Le Pen

  • el 25 abril, 2017 a las 7:44 pm
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    En el corto plazo, como dice el artículo, el «mensaje miedoso y simplón» del Partido Popular seguirá teniendo su público; en el medio plazo, el PP perderá unos cuantos cientos miles de votos; en el largo plazo, aunque sea solo por razones demográficas, al PP le pasará como al PSOE… De lo que si estoy más seguro es que en las elecciones europeas la derecha de VOX puede rascar algo, en unas generales lo tienen imposible…

    Por cierto, que los únicos que se han manifestado en frente de la sede del PP han sido los del Hogar Social Madrid. Ni DN, ni ninguna de las Falanges, o la coalición Respeto, lo han hecho. Para presentarse como alternativa «transversal» o «ni de izquierdas ni de derechas», hay que seguir el camino que está siguiendo el HSM.

    Ahora sería el momento ideal para presentarse ante la opinión pública de una forma efectista y desmarcarse de estos patriotas de hojalata, como decía ZP, del Partido Progre.

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