La jocosa Gibraltar

Es curioso que los ingleses tiren ahora del cansino recurso del ataque a España, por enésima vez en la Historia. Lo suyo ya es vicio.

Les da por acordarse de sus enemigos de toda la vida, precisamente ahora que tienen en su multicultural casita a un enemigo real, al que ellos mismos han invitado a entrar. Ya son ganas de tocar las narices.
Ahora que su fingido «gentleman» ha sido sustituido por un barbudo «musulmán», que las calles de Londres parecen Islamabad y que la hora del té se ha cambiado por la hora del rezo a la Meca, vuelven con las desgastadas ofensas a España.

Demostrando una vez más la clase y el estilo británico, se dedican a llamarnos «follaburros», en un alarde del celebérrimo buen gusto inglés. Y borrachos. Los guiris, paradigma del saber estar y la vida eremita, nos llaman BORRACHOS. Es que te tienes que reír.

Aunque lo de la Pérfida con España no ha tenido nunca ni puñetera gracia.

Que fueran en gran parte artífices de nuestra leyenda negra, consiguiendo que hasta nosotros mismos nos creamos genocidas, cuando el Imperio Británico, precisamente, se ha caracterizado siempre por cometer esas tropelías de las que falsamente nos acusa, tiene miga. Gracia no, pero miga bastante.

Que el imperio de su majestad se haya sostenido en la piratería y el ultraje, y vaya disfrazado de elevados ideales, es paradójico, sí, pero sin guasa ninguna.

Que hayan explotado hasta la náusea el asunto de la Gran Armada, ignorando estrepitosas y vergonzantes derrotas infligidas por españoles. Que su almirante Vernon descanse en la abadía de Westminster, después de recibir la mayor derrota naval de la Historia, a manos de Blas de Lezo (a mano, más bien, porque sólo tenía una), de quien no sabemos ni dónde andan sus huesos, supera lo patético.

Que nos robaran Gibraltar al más puro estilo inglés, y tengamos que tragar con un paraíso fiscal que vive de las empresas fantasmas y el tráfico ilegal en nuestro propio suelo, ya no es que no sea gracioso, es que es humillante, asqueroso e inaceptable.

Pero que se metan con las patatas bravas… Que se metan con las patatas bravas es como para ciscarse en todos los hijos de la Gran Bretaña.

Ana Pavón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *