Entrevista a Gustavo Morales. Bashar al-Ásad corta el paso a Erdogan. ¿Y ahora qué?

El prestigioso periodista y analista internacional, Gustavo Morales, responde, en exclusiva para Despiertainfo, una interesante entrevista sobre la última hora de la guerra en Siria.

DI: Las tropas turcas y los terroristas del autodenominado Ejército Libre Sirio, resucitado por Recep Tayyip Erdogan, se encuentran encajonados entre los territorios controlados por las milicias kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias y por las fuerzas gubernamentales del presidente al-Ásad, que les han cortado el paso hacia Raqqa al sur de Al-Bab. ¿Continuará su avance Erdogan enfrentándose al Ejército sirio o a las milicias kurdas?

GM: Erdogan sueña con el imperio otomano. No es baladí que se haya construido el palacio presidencial más grande del mundo, vigilado por turcos con uniformes otomanos. Para poder crecer, terminado el sueño europeo al que casi le lleva el exprimer ministro Davotoglu y la canciller Merkel, necesita tierras en Siria y en Asia, especialmente en Azarbaiyán. De cada cinco turcos, uno es kurdo. Los kurdos representan la mayor amenaza para la integridad de Turquía.

DI: En el caso de que Erdogan vuelva a sorprendernos e iniciar una guerra abierta contra Siria o las milicias kurdas, ¿qué consecuencias tendría tal acción respecto a Rusia -que apoya a Bashar al-Ásad- y a los Estados Unidos -que pertrechan y dan cobertura a las milicias kurdas-?

GM: El expresidente Obama ya intentaba salir del avispero de Oriente Medio y construir con el TTP un aislamiento de China, que dispone de buena parte de la deuda estadounidense, y con el TTIP construir un mercado franco occidental. Todo se ha venido abajo con la política proteccionista de Trump. También cambiará el papel de Estados Unidos en Siria a pesar de la cercanía entre Washington y Tel Aviv. El traslado de la embajada USA a Jerusalén es un signo significativo de la estrecha amistad de Estados Unidos con Israel pero la Casa Blanca pretende devolver a Israel y Arabia Saudí el papel de gendarmes en la zona, apoyados por EE.UU. pero de lejos.

DI: ¿Cómo podemos comprender el aparentemente frágil entendimiento entre Moscú y Ankara cuando, sobre el terreno, Rusia y Turquía defienden intereses absolutamente contrapuestos?

GM: Moscú debilita a la OTAN al reanudar su acercamiento a Ankara y pone en peligro el despliegue atlántico en el sur de Rusia. Erdogan ha abandonado el intenso apoyo a los yihadistas en Siria a cambio de salir del aislamiento económico en que se encuentra. Pero sigue siendo un aliado poco fiable, tanto para sus antiguos amigos como para los nuevos y todos lo saben. Los turcos ya apoyaron a los georgianos en la guerra contra Rusia y Putin no lo olvida, es algo más que el derribo de un Sujoi. De forma anecdótica recordar que los pilotos de los F16 turcos proclamados héroes por ese ataque, ahora lo pagan en prisión.

DI: ¿Puedes hablarnos sobre las Fuerzas Democráticas Sirias? ¿Tienen un peso específico en ellas los elementos tribales árabes o son un escaparate -«made in USA»- presuntamente multiétnico en el que se parapetan las milicias kurdas del YPG?

GM: Los kurdos ahora son la infantería de Estados Unidos en el terreno a cambio de una promesa incumplida que realizó la Casa Blanca en la Primera Guerra Mundial. Pueden ayudar a debilitar Turquía y Siria, consolidarse en el Irak septentrional y volver a ser una amenaza en el norteste de Irán. Todo a ello a cambio de un Estado kurdo que nunca fue. Pero si fueron buena parte de los verdugos en el genocidio armenio. Saben manejar la propaganda, el contrabando y las guerrillas pero los enfrentamientos entre facciones les restan credibilidad y eficacia.

DI: Hasta el momento, ¿cómo ha influido en el conflicto sirio la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos?

GM: Supone un balón de oxígeno, una esperanza. El apoyo de Moscú permitió recuperar Alepo en Siria pero el de Washington no ha terminado de conseguir la liberación de Mosul en Irak. Las bolsas negras de cadáveres restan mucho apoyo a los políticos de EE.UU. cuyo pueblo no entiende esa guerra, inexplicable en los términos habituales usacos de somos los buenos y ellos son los malos.

DI: ¿Qué augura en la zona el alineamiento incondicional de Trump con los apoyos más rancios de Estados Unidos en Oriente Medio, como Israel y Arabia Saudí?

GM: Arabia Saudí ve mermada la confianza en ella. El control de los santos lugares del Islam y de las enormes bolsas de petróleo por parte de la familia Saud ya es debatido en las fundaciones y centros de estudios y análisis próximos al Pentágono. Mientras tanto, las industrias militares británica, francesa y norteamericana siguen recuperando buena parte de los petrodólares, aprovechando la guerra del Yemen, atizada por el miedo de Riad a tener otro Estado chií en sus fronteras y al control por aliados de Irán de Bab el-Mandeb (el estrecho de La Puerta de los Suspiros), que puede cerrar el tráfico petrolero hacia el canal de Suez.

Con Israel es otra cosa, no volveremos a ver en mucho tiempo la abstención de la diplomacia estadounidense en las votaciones sobre Israel en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por parte de una nueva diplomacia de halcones que vuelven a ser WASP: blanco, anglosajón y protestante.

Redacción

Un comentario sobre “Entrevista a Gustavo Morales. Bashar al-Ásad corta el paso a Erdogan. ¿Y ahora qué?

  • el 2 marzo, 2017 a las 8:48 am
    Permalink

    Este señor es periodista porque lo dice él mismo. Mejor sería que explique su relación con INSERSEFO, una agencia de investigación privada y la mafia rusa

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *