De Carnavales y fobias

El Carnaval de Las Palmas corona como reinona a un individuo vestido de Virgen María, que durante su número termina simulando la Crucifixión de un cristo con plataformas. En Cádiz, un grupo de feministas decidieron que resultaría muy simpático recorrer las calles con disfraces de nazarenos y portando un paso con una copa menstrual gigante.

El colmo de la hilaridad y la libertad de expresión, por lo visto.

Curiosamente, tanto el colectivo LGTB como el feminista, se caracterizan por agitar histéricamente sus huestes al menor atisbo de lo que para ellos pueda suponer una falta de respeto: desde celebrar San Valentín hasta rotular un autobús con nociones básicas de biología. Es decir, cualquier cosa.

Pero el respeto que de forma tan exagerada reclaman para ellos, no lo ejercen hacia quienes no comparten sus inquietudes. Y muy particularmente hacia aquellos que profesan la Fe católica.

Reírse del católico es lo más, en general. No de la Iglesia, sino de la Fe, las tradiciones y los símbolos católicos. No importa lo bajo que se llegue a caer ni el mal gusto que se demuestre al hacerlo. Y por supuesto, si hablamos de mal gusto, los dos colectivos con que arrancan estas líneas se llevan la palma.

Quienes tachan de destilar odio y padecer fobias a todo el que no les ríe las gracias, luego se dedican a pisotear símbolos que llevan siglos arraigados en nuestras conciencias.

Todos sabemos que existen religiones, también implantadas en nuestro suelo patrio gracias a la omnipresente globalización, que desprecian abiertamente a la mujer y al homosexual. Pero sus símbolos jamás aparecen ridiculizados en ningún espectáculo bochornoso llevado a cabo por feministas ni homosexuales.

Jamás veremos Mahomas travestis, militantes de Femen profanando sinagogas o versiones blasfemas del Coran aplaudidas por Ada Colau.

Es mucho más gracioso reírse de La Virgen.

Y sobre todo, menos peligroso.

Ana Pavón

3 comentarios sobre “De Carnavales y fobias

  • el 1 marzo, 2017 a las 5:42 pm
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    Y, quizás, de cómo los políticos han creado sus propios problemas, con lo que se conoce con los delitos de odio, y de paso saturar a La Justicia y a su personal reducido.

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  • el 3 marzo, 2017 a las 2:42 am
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    estuve en Espana y veo al pais con tanta libertad q ya van a la deriva. q pena con lo bonita y simpatica q es mi andalucia. no soy espanol pero nacido en tanger con espanoles y muy tangerino por cierto

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  • el 3 marzo, 2017 a las 4:06 am
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    la bonita Espana esta a punto de desapareser. un dia menos pensado os despertais y hay mas refugiados y extranjeros que espanoles

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