Lágrimas de cocodrilo e identidad

Hace unos días las pantallas de todo el mundo reproducían las imágenes de un futbolista brasileño, Everton Luiz, que lloraba a lágrima viva tras haber recibido, según narraban los noticieros, insultos racistas por parte de los Ultras del Rad, máximo rival del Partizan de Belgrado en Serbia, donde ambos disputan la Superliga, equivalente a la Primera División en el país.

Además,los medios se hacían eco de unas declaraciones de la vicepresidenta del Club, Jelena Polic, a quien atribuían la expresión «muestra tus sucios dedos y vuelve a Brasil» dirigidas a Everton Luiz.

En todas las tertulias futbolísticas los presentes condenaban los hechos, sin percatarse de que detrás de lo sucedido, existe una intrahistoria digna de mención.

El Fudbalski klub Rad, fue fundado en Belgrado en el año 1958 por los trabajadores de la empresa GRO Rad, cuyo nombre significa «trabajo duro».

La entidad pretende ser un proyector de la identidad Serbia en el deporte. Supone la antítesis de su máximo rival, el Partizán, también radicado en Belgrado, máximo exponente del fútbol mercantilizado en Serbia, plagado de extranjeros,en la élite debido a la procedencia de millones de euros procedentes de grandes empresas que hacen del fútbol su negocio.

En el FK Rad, veintidós de los veintiséis jugadores de la primera plantilla son serbios. El resto, tres montenegrinos y un bosnio, poseen la doble nacionalidad serbia. Los directivos y el cuerpo técnico también son naturales de Serbia, y esta política se extiende también a las categorías inferiores del equipo.

Todos estos antecedentes son necesarios para comprender lo ocurrido en el derby de Belgrado con Ederson Luis.

El jugador, que reside en Serbia desde hace solamente un año, declaró en su día «amar Serbia», mientras desde su equipo, Partizán, le tentaban a adquirir, a cambio de un suculento aumento de sueldo, la doble nacionalidad, para poder así dejar de ocupar plaza de extranjero.

Everton Luizque durante el partido protagonizó varias acciones violentas que causaron lesiones a jugadores del FK RAD, hizo una «peineta» a la grada y se acercó después a ella en actitud desafiante.

El fondo de los Ultras del RAD reaccionó ante los hechos de manera vehemente, y el jugador, quizá abrumado por todo lo que había causado, rompió a llorar, pasando de verdugo a víctima a ojos de la opinión pública.

Tanto es así, que su propio entrenador, Marko Nicolik, debe ser castigado por sus provocaciones.

Tras el partido, la vicepresidenta Polic, publicó un mensaje en su Facebook en el que criticaba la actitud de Luiz y afirmaba que el jugador «debería poner las manos delante de las madres brasileñas y tener el valor de decirles que ama Serbia».

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