El FPÖ austríaco pide la prohibición del “Islam fascista”

Aquellos que reducen la lucha política por la identidad de los pueblos de Europa a una cuestión meramente religiosa hacen un flaco favor a tan noble causa. Es el caso de algunos políticos críticos con la inmigración y la UE, como Geert Wilders o Heinz Christian Strache.

Strache, presidente del Partido por la Libertad de Austria (FPÖ), ha solicitado durante un acto, celebrado este sábado en Salzburgo, “una ley que prohíba el «Islam fascista» y los símbolos musulmanes”. Al igual que la legislación austríaca prohíbe los símbolos relacionados con el nacional socialismo, el FPÖ quiere vedar la media luna, las mezquitas o el velo en el país alpino.

En la línea inquisitorial marcada por él mismo, el político austríaco se dejó en el tintero una solicitud de prohibición del “judaísmo supremacista”. Una confesión que, en nombre de la presunta superioridad y elección divina del pueblo judío, se ha llevado por delante la vida de centenares de miles de palestinos. Pero claro, tanto ir y venir a Jerusalén y tanto cabezazo en el muro de las lamentaciones parecen haber afectado a las capacidades intelectuales de Strache.

Surge la pregunta de hacia dónde quieren, políticos como Wilders o Strache, enfocar la lucha contra la islamización. ¿Es para ellos la cuestión de fondo la inmigración o únicamente el islam?

Por otra parte, ¿pretenden llevar Wilders, Strache y compañía a Europa a un escenario de persecución religiosa de los musulmanes, tal como sucede a los cristianos en los dominios del Estado Islámico?, ¿creen que la solución pasa por la conversión masiva al cristianismo de los millones de musulmanes instalados en Europa o porque éstos renuncien a su fe?

Además de sumarse al carro de lo políticamente correcto y asociar, de forma majadera, el fascismo al islam, parece que, por desgracia, Strache, Salvini o Wilders no atinan a la hora de realizar una propuesta efectiva contra la islamización de Europa o la inmigración masiva que azota el continente.

Lamentablemente, todo puede quedarse en declaraciones y  propuestas meramente histriónicas y demagógicas que, una vez instalados en el poder o en sus aledaños, se queden en poca cosa o en nada. No es la primera vez que ocurriría.

La inmigración masiva es, en sí misma, mala. No cabe duda de que determinados colectivos de inmigrantes pueden traer asociados una serie de gravísimos problemas que otros no. Pero para un trabajador o para una trabajadora europea es igual de nociva la presencia de trabajadoras procedentes de países musulmanes –lleven velo o un provocativo top-, del África subsahariana o del Caribe. Las familias musulmanas instaladas en Europa consumen tanto gasto social como las procedentes de Sudamérica, en detrimento de las familias europeas. En definitiva, la inmigración masiva es, venga de donde venga y rece a quien rece, negativa para los derechos y condiciones laborales de los europeos, para el sostenimiento del Estado social y un elemento agresivo contra nuestra identidad y convivencia.

En vez de prohibiciones humillantes o persecuciones religiosas con tintes medievales, la solución a este grave problema pasa por la simple y sencilla repatriación, pacífica y ordenada, de los millones de inmigrantes establecidos en Europa.

Miguel Sardinero

2 comentarios en “El FPÖ austríaco pide la prohibición del “Islam fascista”

  • el 15 enero, 2017 a las 12:04 pm
    Permalink

    No señor, el Islam es algo aberrante, que nunca debió nacer, algo que nacio en la enfermiza mente de un analfabeto envidioso, resentido, psicópata y depravado sexual y que debe ser total y absolutamente erradicado de la faz de la Tierra.

    #StopIslam

    Respuesta
  • el 15 enero, 2017 a las 8:11 pm
    Permalink

    Si estos señores del FPO piensan que por hablar de «islamofascismo», como hacen personajes como Zizek o partidos como Izquierda Unida, van a salir indemnes de la acusación de marras, están muy equivocados…. Serán los primeros en caer. Reflexión: cada día se abre más la brecha entre «identitarios» y fascistas-NR-tercerposicionistas, quizá sea el momento de olvidarnos de lo que pasa más allá de los pirineos, que no tiene nada que ver con España

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *