Jamenei sobrevive a Rafsanjaní

La muerte en Teherán, a los 82 años, del  hoyatoleslam Akbar Hashemí Rafsanjaní parece alejar a los conservadores pragmáticos de la sucesión del actual Líder Supremo de la Revolución Islámica y jefe del Estado persa, el ayatolá Alí Jamenei.

Rafsanyaní, nacido en el seno de una familia rica dedicada a la explotación de los pistachos, siguió desde su juventud al fundador de la Revolución Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomenei.

Enlace de Jomeini durante los exilios de éste en Irak y Francia, fue encarcelado durante cuatro años por el régimen del sha de Persia, Mohamed Reza Pahlevi.

Tras el triunfo de la Revolución Islámica, Rafsanjaní alcanzó distintos puestos dentro del aparato iraní, como ministro del Interior y presidente de la Asamblea Consultiva. El cénit de su carrera política llegó en 1989 cuando, tras la muerte de Jomeini y la designación de Jamenei como Lider Supremo, fue elegido presidente del Gobierno, cargo que ostentó hasta el año 1997.

Personaje con una gran influencia política en el país, fue duramente crítico con la línea política revolucionaria el ex presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Sin embargo, su reputación entre las clases populares iraníes cayó en picado conforme fue aumentando su fortuna personal.

Desde la presidencia del Consejo de Discernimiento del Interés del Estado apoyó al actual presidente, Hassan Rohani. Pero, a pesar de su peso político, no pudo impedir que los partidarios de Jamenei, de 77 años, hayan ocupado puestos de ventaja de cara a la próxima sucesión.

Su repentino fallecimiento le ha impedido jugar sus bazas en el próximo relevo del Líder Supremo. Una vez muerto Rafsanjaní, la posición de la poderosa Guardia Revolucionaria parece cada vez más fuerte.

Miguel Sardinero

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