¡EUROPA, DESPIERTA!

El pueblo europeo, o lo que queda de él, amanece  aturdido. Con las extremidades adormecidas, un nudo en la garganta y el sabor a sangre en la boca.

Ese pueblo confirma lo que ayer intuía. El autor del atentado de Berlín es un pakistaní que llegó al continente como “refugiado” en febrero, y el asesino de Turquía bramó que su Dios, ese que los ata a una “cultura” anacrónica, arcaica e inferior, es grande.

Hoy nos enseñan una vez más que están dispuestos a morir para matar.

Entre tanto, los culpables de que la Europa de los pueblos agonice, nadan en un mar de excusas, cavilando explicaciones absurdas para no reconocer que se equivocaron, para no aceptar que desde el primer momento del día de ayer sabían que los sucesos ocurridos eran atentados yihadistas, para no afrontar que, una vez más, prefirieron callar la verdad mientras sus compatriotas se desangraban en el frío suelo de las ciudades del continente.

Esta mañana, la última esperanza de Europa se repite una vez más para sus adentros que lo sabía, que lo advirtió, que estaba visto.

Una vez más, los ciudadanos dignos, libres y valientes de la tierra de la cultura, el saber, la identidad, la tradición y el progreso, mastican la rabia que provoca ver morir a tu gente.

Por ello, esos ciudadanos libres  reiteran que en esta lucha está en juego nuestro pasado, nuestro presente, nuestro futuro, nuestra forma de vida.

Hoy, esos europeos valientes tienen aún más motivos para revelarse y luchar, porque su verdad es la única salvación posible para una tierra a la que han herido de muerte.

Ricardo Reis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *