Rusia y Turquía investigarán la muerte del embajador Kárlov

El asesinato del embajador ruso en Ankara, Andrei Kárlov, a manos de un agente de la Policía turca, ha puesto a prueba el deshielo de las relaciones entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo otomano, Recep Tayyip Erdogan.

Tras el derribo del avión ruso Su-24, perpetrado por el Ejército turco en noviembre de 2015, Moscú y Ankara habían iniciado un proceso de acercamiento bilateral con las discrepancias sobre el conflicto sirio como telón de fondo.

Rusia es el principal aliado del Gobierno sirio y de su presidente, Baschar Al-Ásad, en la guerra contra el terrorismo.

Turquía, sin embargo, se encuentra envuelta en la sospecha de colaborar con varios de los grupos yihadistas que operan en Siria y de facilitar el auge del Estado Islámico, como contrapeso a las milicias kurdas del norte del país árabe.

El asesinato del embajador ruso ayer en Ankara ha suscitado un buen número de incógnitas sobre las escasas medidas de seguridad en un país azotado por el terrorismo.

En este sentido, un equipo de 18 personas ha llegado a Turquía procedente de Rusia para investigar, conjuntamente con las autoridades turcas, el asesinato de Kárlov.

Miguel Sardinero

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