Las adopciones internacionales sufren un descenso importante en Europa

Los procesos de adopciones internacionales han disminuido en los últimos años en Europa, la crisis económica ha influido, pero sobre todo porque los posibles adoptantes han adquirido una mayor concienciación de lo que supone convertirse en padres de niños que vienen de unas realidades ytradiciones culturales, religiosas, económicas y políticas muy diferentes.

Existen informes oficiales que abogan directamente por la supresión de estas adopciones internacionales, Holanda se ha planteado hace poco su prohibición; además expertos en Sociología cuestionan  los beneficios que puedan tener para los menores, a lo que se añade que la demanda de adopciones desde países occidentales lo que ha provocado es un aumento de la proporción de niños declarados en abandono, una práctica detectada desde hace años en China

Según un informe presentado por el Consejo para la Protección de la Juventud, órgano asesor del Gobierno neerlandés, los niños deben crecer en su entorno natal, sin tener que abordar un cambio radical de cultura y de lengua, por lo que la mejor solución consiste en ayudar a las familias en los países de origen.

En España, tras el boom de las adopciones internacionales en los años 2004 y 2005, la tasa ha caído hasta un 85%.

Los expertos corroboran el enfoque de que “la adopción internacional siempredebe ser la última opción para un niño, si no ha podido ser acogido ni ha accedido a la adopción nacional”. Daniele Cipriano, psicoterapeuta que ha tratado a muchos niños y adolescentes adoptados declara que lo que habría que cambiar es todo el sistema económico de estos países de donde suelen proceder los niños dados en adopción y declarados en abandono.

Otro aspecto a analizar es que muchos padres prefieren ir al extranjero porque las adopciones nacionales son muy lentas –entre 4 y 6 años– y siempre existe la posibilidad de que los padres biológicos reclamen a la criatura.

Uno de los puntos que se repiten en varios estudios realizados  para defender la suspensión de las adopciones internacionales es que estas alimentan un sistema más basado en la obtención de réditos económicos –el coste del proceso para los padres se cifra entre 15.000 y 80.000 euros– que en la protección de los niños. Así es como se han detectado numerosos procedimientos opacos, asociados a malas prácticas, para poder satisfacer la demanda.

«Hay gobiernos corruptos y mafias que viven de esto”, analiza Eva Gispert, directora del Instituto Familia y Adopción, por lo que defiende que las adopciones internacionales se miren “con lupa”, también en lo que respecta a los padres, puesto que muchas veces no son suficientemente conscientes de que estos niños han vivido situaciones muy traumáticas.

M. García

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