Porno en Callao

Hace unas semanas una productora de cine X rodaba una película porno a plena luz del día en el centro de Madrid. El consistorio afirma no tener constancia de tal suceso, pero quita hierro al asunto indicando que tampoco hace falta pedir ningún permiso al ayuntamiento para grabar en la calle sin trípode. Total, por un poco de pornografía de nada…

Al equipo de Carmena le preocupa muy poco que la ciudad de todos, todas, todes, todxs y tod@s se convierta en un escenario descomunal de cine X. Para Ahora Madrid es más censurable usar el coche por el centro que grabar una escena sado ante cualquier viandante. Si un grupo de actores porno estuviera dando rienda suelta a su profesionalidad en pleno paseo del General Muñoz Grandes, al consistorio lo único que le parecería inaceptable sería el nombre del paseo en cuestión.

Sería demagógico afirmar que este acontecimiento ha sido provocado por la gestión del Carmena, pero no deja de ser sintomático que en una ciudad donde el ayuntamiento organiza exposiciones de arte con vaginas y se celebra el orgullo gay como si fuera la fiesta nacional, terminen rodando películas porno a media tarde en plena plaza de Callao.

Es evidente que episodios como éste pasan desapercibidos para el ayuntamiento de toda una capital europea. Sobre todo si tenemos en cuenta que a éste ayuntamiento se le pasan detalles como renovar los contratos de gestión de algunos museos municipales, llegando incluso a cerrar el museo de Historia de la ciudad. Los despistes de Celia Mayer, que está tan ocupada planificando una cabalgata de Reyes anticristopatriarcal, cambiando nombres de calles y promocionando arte menstrual entre alumnos de primaria, que se le olvida que tiene que gestionar la cultura de verdad.

Esta no es la primera vez que el entorno podemita se sorprende ante el revuelo provocado por actitudes impúdicas. Hace unos meses, la encantadora Anna Gabriel justificaba el comportamiento de una pareja que fue grabada apareándose en el Metro de Barcelona, explicando que es algo muy natural y que en España hemos pasado muchos años de Inquisición. Cabría suponer que las marcas blancas de Podemos no consideran igual de natural el acto de defecar en plena calle, aunque viendo el estado de suciedad y abandono en que se encuentran las calles de Madrid tras la gestión de Carmena y el tipo de cine que se rueda últimamente en el centro de la ciudad, tampoco llamaría demasiado la atención un poco más de «naturaleza» escatológica.

Quizá para una mentalidad abierta y moderna como la de la alcaldesa de Madrid no sea tan inmoral la idea de llegar a convertir Madrid en la sede del porno urbano. Incluso podría tratarse de otra estrafalaria ocurrencia para conseguir un incremento del turismo, ya que al parecer, la de acomodar un rebaño de ovejas en la Casa de Campo ha quedado desechada, ante la posibilidad de servir, más que como reclamo turístico, como improvisada merienda para los cientos de sudamericanos que abarrotan el emblemático parque madrileño los fines de semana.

En caso de que el porno urbano contara con las simpatías de la alcaldesa, sólo cabría preguntarse qué ocurriría si, en algún momento, una de esas grabaciones en vivo contara con la inesperada presencia de un colectivo tan querido por la venerable Carmena como son los saltadores de vallas de Melilla.

Ana Pavón

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