A puñetazos contra lo injusto

Esta es la historia de Vicente Campaner, uno de esos tipos especiales porque rompen los estereotipos y dedican su vida a que el mundo que les rodea sea más justo.

Boxeador, abogado y filántropo, Campaner disfruta en uno de esos gimnasios de los de antes, donde se respira la esencia del verdadero deporte alejado de los focos y los maletines, donde se palpa la dureza de la rutina de los hombres de a pie.

Coco aprendió que en la vida, como en el boxeo, la clave es no rendirse y pelear duro. Y eso hace. Pelear duro en el cuadrilátero y contra las injusticias, sin descanso ni asomo de capitulación.

El balear mantiene lejos de las 16 cuerdas una de sus peleas más importantes. Desde la fundación sin ánimo de lucro Equipo25.2 persigue la reinserción y rehabilitación de los presos.

El púgil de 30 años y 61,2 kilos es campeón de su deporte y cuando abandona el gimnasio se dedica al derecho penal, y está especializado en penitenciario.

La fundación del deportista está integrada por un equipo multidisciplinar de expertos que busca la reinserción que no se consigue en la cárcel.

Coco habla desde la experiencia. «Mi padre y mi mejor amigo estuvieron un par de años en prisión. Yo he mamado cárcel, aquello es un submundo».

Asegura que la cárcel es un agujero, que las autoridades lo saben, y que no hacen nada para evitarlo.

«En las cárceles no hay medios para lograr la reinserción», a pesar de que como nos dice, exceptuando violadores y pedofilos, todos son reinsertables.

Su opinión es que la justicia es el cortijo de las élites, hecha por y para ellos, y totalmente desconectada de la realidad, lo que provoca que entre rejas haya «muchos hombres inocentes con conocimiento de los jueces».

Ricardo Reis

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