El conocido como “contrabandista de juguetes de Alepo” desenmascarado como farsante y yihadista

En la guerra mediática que los grupos terroristas mantienen contra el Gobierno sirio, y que es secundada y apoyada por los medios occidentales, hace unas semanas afloró la figura de  Rami Adnan. Este sirio de 44 años, con nacionalidad finlandesa, fue presentado -ante la opinión pública internacional- como el “contrabandista de juguetes de Alepo”. Los informativos de las televisiones y los grandes diarios se hacían eco, en lacrimógenas crónicas, de las presuntas idas y venidas de Rami Adnan a la ciudad de Alepo con cargamentos de juguetes para los niños que viven en los barrios aún bajo control de los yihadistas.

Sin embargo, las autoridades finesas han puesto su punto de mira sobre la controvertida figura de Rami Adnan. De hecho, está siendo investigado por un delito del odio por sus agresivos comentarios en las redes sociales contra la comunidad chií y kurda.

Rami Adnan,  antiguo  afiliado al Partido Social Demócrata de Finlandia, ya había estado –hace escasas semanas- en el ojo del huracán de la polémica por sus fotografías en la red social “Facebook” junto a clérigos radicales islamistas.

Por otra parte, se acusa a Adnan de haber falseado algunas de sus historias en Alepo. El fotógrafo sirio, ahora también afincado en Finlandia, Sami Meshaal acusó al “contrabandista de juguetes” de proponerle un montaje en el que apareciese herido por un bombardeo en Alepo, tras quedar atrapado entre los escombros.

Decenas de personas que habían realizado donaciones a Rami Adnan han pedido una investigación sobre el destino de los fondos entregados.

No son pocos los montajes que, desde las filas terroristas y sus elementos próximos, tienen lugar en Siria diariamente y que son recogidos –sin ser contrastados- por los medios occidentales. Recientemente la polémica saltó sobre los denominados “cascos blancos” de Alepo, que a pesar de tener una relación estrecha con grupos yihadistas, fueron propuestos para el Premio Nobel de la Paz.

Miguel Sardinero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *